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21 de diciembre de 2003
Hoy, ya es
un radiante día de verano.
El sol brilla en nuestro porteño y límpido cielo azul celeste.
Hace calor y a las cuatro de la tarde de este domingo, el barrio luce
casi desierto. Se ven pocos vehículos y caminantes.
El señorial edificio del Museo Etnográfico mantiene abiertas sus grandes
puertas. Sobre la calle Moreno y al límite de la vereda, su verja de hierro
forjado muestra
el sobrio jardín de entrada. Unos escalones de mármol blanco nos señalan
el ingreso. El interior es amplio y fresco.
La convocatoria a participar de la visita guiada "Sol del Sur"
a realizarse en la exhibición "De la Puna al Chaco - Una historia precolombina"-
ha despertado interés y, paulatinamente, los visitantes nos vamos sumando
en el muy grato espacio de la recepción del Museo Etnográfico.
Un
numeroso público quiere atisbar en esta visión arqueo-astronómica
del solsticio de verano en el hemisferio sur. En principio, un grupo
de -aproximadamente- treinta personas seguimos el itinerario que inicia
la Antropóloga Alejandra Reynoso. Comenzamos por subir al primer
piso del edificio, ascendemos así, a un nivel inmediato superior. A partir
de este momento, todo se transforma, porque Alejandra nos habla y nos
transporta a otros tiempos y lugares. Los personajes y objetos de las
vitrinas adquieren su sentido.
La juventud de nuestra antropóloga-guía se colma de sabidurías
milenarias, descifra detalles, reconstruye sistemas sociales y religiosos,
mitos y concretas formas de vida de los primeros habitantes de nuestros
territorios. Los vestigios
de aquellas culturas -ignoradas e intuidas- retoman su significación
y se nos hacen elocuentes. El jaguar, la aguada, el pucará, la caza, la
recolección, el cobre, la cerámica y el tejido muestran una vital cultura
precolombina.
La estructura del reloj solar de Rincón Chico -en la Provincia
de Catamarca- nos deslumbra. El estudio antropológico de los espacios
y ruinas existentes, dan la pauta de un saber organizado previo a los
incas. Ya entonces, los nativos veneraron y observaron el sol, advirtieron
los movimientos de su luminosidad y demarcaron una cronología para adecuarse
a los ciclos estacionarios. Desde
esta medición del tiempo, se estructuraron hábitos de vida y cosmovisiones
que nutrieron rituales y organizaciones sociales. Las diversas formas
en que el sol estuvo presente en la vida de las sociedades precolombinas
del noroeste argentino, logramos apreciarlas mediante el relato con que
nos guia Alejandra y por las imágenes -expuestas- del observatorio solar
construido en aquel antiguo poblado calchaquí.
La visita guiada culmina con un video y un texto que rescata el quehacer
de nuestros pueblos originarios. Concretamente, transcurrió sólo una hora
y, podríamos decir que fueron sesenta minutos extraordinarios, en los
que se nos develaron distintas formas de pensar, imaginar y vivir. Nos
despedimos de nuestra antropóloga-guía con aplausos y felicitaciones.
El saber y la simpatía de Alejandra Reynoso nos permitió disfrutar de
un auténtico paseo por lugares y tiempos ignotos. La Dirección del Museo
Etnográfico demostró acierto en sus elecciones
y en la exhibición rigurosa de sus trabajos. Gracias.
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