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27
de septiembre de 2004
Con el inicio de la vida se nos entrega un corazón palpitante
que
al latir, nos hace sentir el ritmo permanente de su percusión.
Nos acompaña cotidianamente, y nos da la pauta para reiterarlo
por
medio
de los más diversos instrumentos. Así, los tambores y/ o
tamboriles - que alguna vez definieron al barrio Montserrat - manifestaron
la vitalidad vigente de la especie.
En este año
2004, las cajas de resonancias del dúo SON-RO-JO-SE
tocan – y llaman a tocar - sonidos primarios que tienen auténtica
repercusión en nuestro diario vivir. Sencilla,
y sutilmente, nos conmueven con la percusión proveniente
del pulso y el torrente sanguíneo de nuestra humanidad. La música,
simplemente, está
en nosotros; es accesible desde el propio corazón y puede ser muy
fácil su expresión.
José
Luis Roccatagliata y Rosana Ortelli convocan a aquellas
fibras que se tonifican -en estas réplicas del movimiento originario-
por la producción de descargas y retornos de energía. La
sonoridad emerge del silencio, elaborada y palpitante como música
de cámara. Simple y sofisticada, calma y entusiasta, la percusión
expresiva
que proponen, afirma nuestra existencia en el universo. La propuesta
conlleva naturalidad de técnica y mensaje, siendo posible hasta
para quienes carecen de todo conocimiento musical.
José Luis es músico profesional. Durante
años, ejecutó instrumentos de viento y, de allí,
pasa a explorar nuevas experiencias musicales.
Rosana se asocia con sensibilidad y ganas de interpretar.
Ambos
se integran al regreso de la percusión en el
barrio Monserrat.
Siempre están en Chile 1653, los lunes a
las 20 y jueves a las 18.30. Hoy, juntos en este rinconcito porteño,
nos hemos deleitado al escuchar y compartir parte del repertorio
que ya han sabido crear.
Muy, muy bueno. Felicitaciones.
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