La necesidad
de contar con asesoramiento profesional previo a realizar una operación
inmobiliaria me llevó a visitar el Pasaje Roverano - hoy lo
llamaríamos Galería Roverano, pero respetaré
su designación original, tal como lo identifica el frente sobre
la Avda. de Mayo 560.
Este
edificio de oficinas fue construido a comienzos del siglo XX, en el
año 1918 por Francisco Roverano, con todo el lujo de la época
y con materiales importados de Europa. Reemplazó a uno anterior
que databa del año 1878 -previo al momento de la apertura de
la Avenida de Mayo en el año 1898 -. Entonces, sólo
contaba con dos plantas que se demolieron para erigir esta construcción
de nueve pisos con dos subsuelos que hay ahora.
El Pasaje
Roverano fue la primer galería que unió la flamante
avenida con la calle paralela, entonces llamada Victoria, actualmente
Hipólito Irigoyen –le siguieron la Urquiza- Anchorena
y el Barolo (muy transitado)- permitiendo transitar por la planta
baja a cualquier peatón, aunque éste no fuese ocupante
de la casa. Actualmente es mayor el número de personas
que lo utilizan que quienes transitan la calle Bolívar (frente
del Cabildo).
No se
puede dejar de admirar las ocho columnas de mármol “ónix”
ni su escalera, que es del mismo material en todos sus escalones hasta
el primer piso.
A distancia
equidistante de ambas arterias están los dos ascensores “Otis”
para acceder a
los pisos altos, naturalmente las maquinarias se han reemplazado por
otras nuevas, pero las cabinas conservan su diseño original.
Salvo las puertas que fueron reemplazadas según normas municipales
recientes.
Ya en
las oficinas de mi amigo, y luego de la consulta profesional, continué
la conversación acerca del edificio y algunas circunstancias
poco conocidas.
El dueño de casa es un enamorado de las bondades de todo lo
que nos rodea y se prestó gustoso a informarme sobre todo lo
que le pregunté.
Comenzamos
por admirar las dimensiones del despacho, un ambiente cuadrado de
6 x 6metros, que se comunica con otros dos similares, todos con frente
y sendos balcones a la Av. de Mayo. Las puertas son de un roble hermoso,
con herrajes de bronce macizo y como curiosidad, todas las bisagras
están montadas sobre rulemanes…una verdadera magnificencia
técnica.
Bueno
- me atreví a interrumpirlo- pero contame algo “más
espiritual” …o de la historia…
La historia
de la casa? –me contesta- …
Siempre ha estado ligada a la de la Av. De Mayo. Desde estos balcones
recuerdo haber presenciado el Congreso Eucarístico de 1934,
la visita de Presidentes extranjeros: Roosevelt, Baldwin ( Uruguay),
Eisenhower, el Papa Juan XXIII, entre otros, además de todos
los mandatarios agentinos.
¡Está
bien! ¿Pero no hay algo notable para destacar?
Aquí,
(hacia los años 1920) transmitió, desde el sótano,
la primera broadcasting de radio
que se autoproclamó “La Hora del Pueblo”, con todos
los partidos políticos y fue donde se concretó el primer
acercamiento entre radicales y justicialistas ( Ricardo Balbín
y Daniel Paladino representante personal de Juan Domingo Perón).
La peluquería
del local que está sobre la Avenida es centenaria. Primero
sus dueños eran los hermanos Smiriglio, y actualmente es propiedad
de la familia Romano.
En el
otro local funcionó, por muchos años la primera compañía
Aérea Nacional AEROPOSTA ARGENTINA que viajaba a la Patagonia.
Uno de sus aviones se puede ver en el Museo Aeronáutico de
la Costanera Norte de la ciudad de Buenos Aires.
Los minutos avanzaban y comenzaba a llover sobre Buenos Aires, era
la oportunidad de despedirme antes del chaparrón.
No te
preocupes (me dijo mi amigo)…Como vos vivís en Villa
Crespo, tomás nuestro ascensor en descenso que te deja directamente
en la estación “Perú”. Éste es el
único edificio de la ciudad con conexión directa con
el transporte subterráneo, de manera que podés viajar
por ese medio combinando con cualquier línea.
Me despedí con un abrazo.