De Montserrat a Montserrat
por
Gerardo Tuya
Todavía
no se habían acallado las tristes noticias de
la devastadora guerra civil española y frente al mundo España
quedó paralizada. Por las circunstancias de esa guerra que tuvieron
que vivir y sufrir, los españoles en
una gran inmigración, se fueron por los caminos de todos los
continentes para buscar nuevos horizontes. Algunos de esos grupos
que emigraron se instalaron en nuestro querido barrio Montserrat.
En
España todas las provincias, además de sus bellezas naturales,
se caracterizan por su industria, como por ejemplo: la provincia
de Asturias por su gran producción minera, la hermosa Galicia
por su próspera industria pesquera o sus costas en general.
Por sus playas y puertos desde el Atlántico hasta el Mediterráneo,
donde producen una industria como la del turismo nacional
e internacional.
La
legendaria provincia de Cataluña se distingue porque
en ella se encuentra la ciudad de Barcelona que fue,
y es, la cuna de grandes artistas en todas las manifestaciones
del arte. A pocos kilómetros de Barcelona, la ciudad de Montserrat,
cuyo nombre obedece al monte situado en ella, es reconocida
por su gran desarrollo, y de avanzada, en la industria textil.
Además
del nombre, nuestro barrio se asemeja también
al Montserrat español porque se dedica a la industria textil
en un importante sector. Fueron los textiles catalanes los que
se concentraron en una parte de nuestro barrio que, al ser compartido
con otros de distintas nacionalidades, se expandió hasta acrecentarse
de la manera que hoy lo vemos.
Llegamos así hasta nuestros días, en este barrio en el que habitamos
y al que profeso un cariño muy especial, porque desde mi adolescencia
transito sus calles acompañando a mi padre en su desempeño laboral.
Hijo de españoles, continúo con la tradición del trabajo en
el barrio, que a la vez me ha dado la oportunidad
de cosechar amigos desde Montserrat a Montserrat.
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De aquellos tiempos primeros
por
Manuel Prado Varela
El
barrio de Montserrat ha sido identificado
desde principios de siglo como el de los casimireros. Prácticamente, entre
fines del 1800 y hasta mediados de este siglo, las más importantes casas
importadoras se encontraban en uno de los barrios más antiguos
de la Ciudad de Buenos Aires.
¿Quiénes no recuerdan CAMPER(Del Campo y Pérez), FAUSTINO FANO, ambas
empresas con escritorio
en Inglaterra?
Sin
embargo, la lista es muy amplia y, con mucha modestia, podemos enumerar
a muchas de ellas, pero sería casi imposible a todas.
Algunas
de las más importantes han sido: ARTETA/ SAMPAYO HNOS/ LAFONT Y SARAVIA/
PEÑA, PEÑA Y PEÑA/ SÁNCHEZ Y BUSTO/ PALAZÓN, GALÁRRAGA Y PALAZÓN/ CASA
GALÁRRAGA/ ROMÁN RUIBAL/
CUTILLAS HNOS./ CAMPOMAR/ G. HERNÁNDEZ/
CAMARA Y CIA/ GONPOL (GONZÁLEZ Y POLO)/
PEDRO OSQUIGHIL/ CASA VICTORIA/ GAYE Y CIA/
F. GARCÍA Y SANZ/ PANIEGO RIBAS/ HERMO/ MEIN/ FIDEL FERNÁNDEZ/ SANGRADOR,
ETCHEGARAY/ (Echegaray Arriarán)/ HISCHBERG TEJIDOS/
S. SANTORUM HERRERO/ CASAFI/ HERBIN/ PITCHON LONDON TEXTIL/ BARBOTEU Y
PICCININI/ BURBERRYS/ BALE/ BELLUSCI Y D´ANGELA/ BAVESTRELLO Y MIRAYES/
PASSSANANTE RUIZ/ ERNESTO BLANCO/ PRÓSPERO CAPDEVILLE/ VERA DÍAZ/ PERFECTO
LÓPEZ.
No
podemos olvidarnos de alguna fábrica:
F. PICCALUGA (Santiago del Estero 126, en su propio edificio, que hoy
ocupa la Lotería Nacional,
para construir el cual trajo directamente
el mármol de Carrara.)
UGOLINO Y JUAN GIARDINO La lista no está cerrada,
y también podríamos mencionar a las que aún hoy continúan. Digno de recordarse
son las casas con sucursales en el interior, pues sus centrales se encontraban
en la zona.
Todas
han sido importantes casas de negocio
que han permitido mantener un barrio próspero y de trabajo, uno de los
más activos de la ciudad.
En esa época, por lo general, de casas españolas
en su mayoría, la Avenida de Mayo era el lugar de reunión, con bares ofreciendo
las tertulias en las veredas, siendo la esquina de Salta y Avda de Mayo
- por un lado el Iberia y enfrente El Español -
el lugar en el cual se expresaban las ideas de los dos bandos políticos
de la España del ´36 al ´39.
Muchas veces las ideas eran superadas por los enfrentamientos directos.
En
aquellas épocas los empleados dormían dentro
del negocio, cada uno tenía su propio colchón que colocaba encima del
mostrador o mesa de medir.
Rutina diaria, pues únicamente los francos eran los domingos de tarde.
Se trabajaba de lunes a sábados inclusive, mas cuando llegaba algún barco
con cajones de casimires, entonces hasta la medianoche
duraba la actividad.
Quedan
muchas anécdotas en el tintero, como los aumentos de sueldo a fin de año
de $ 5, y si era muy bien considerado, entonces $10. Así también se fue
haciendo la Argentina.
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