19.12.2006 | Clarín.com | Mujer
NAVIDAD
¿Festejar o pasar las fiestas?
El dilema de cada diciembre. Consejos para sobrevivir a la navidad y el año nuevo.
Jéssica Fainsod.
Usted preguntará por qué brindamos? ¿Sobreviviremos a esas nuevas burbujas? Diciembre. El mes de las celebraciones. De las cuentas pendientes. Del año que se va. Un año que se agota. Un tiempo que se escurre. Y las obligaciones de reunirse, de reencontrarse, de decidir no reunirse, no reencontrarse.
El murmullo de las Fiestas. Con ese runrún de compras que faltan, que se escapan, que se atiborran. El papel de regalo estrujándose en las manos y los moños meciéndose con sus rulos largos y coloridos.
¿Cómo sobrevivir a estas corridas? ¿Hay estado físico que lo resista? ¿O lo que se necesita es sólo estado mental? ¿Cómo manejar el dolor, los enojos? ¿Hay que apretar los músculos y poner cara feliz, de que aquí no ha pasado nada?
Seguir o no seguir la tradición de reunirse a festejar es para muchos el nudo donde desembocan sus nervios. Rituales. ¿Sólos o mal acompañados? Con la familia o lejos de ella. Un equilibrio que balancee las ganas.
"Lo cierto es que no hay una fórmula ideal para sobrellevarlas. A veces, es inevitable, pasar por las contracturas en el cuerpo para poder luego inventar algo que las desate", dice la psicoanalista Claudia Nayar.
¿Qué pasa con el hueco de la ausencia? ¿Con el llanto por los que no están? "Siempre hay que darle un lugar en las fiestas a los duelos de cada uno que suelen reavivarse en estas fechas. Ese es un espacio especial que es importante y necesario que esté. Es bueno dedicarles el tiempo que exigen", afirma Nayar.
Pero he aquí una propuesta para evitar el desencanto: "hay que tomarse las fiestas como un juego. Jugar a la fiesta. A través del juego circulan las ansiedades en pos de un objetivo en común. Por supuesto, esto sirve para aquellos que pueden jugar. Los que no, podrán observar como espectadores", propone la especialista y agrega: "Se puede, por ejemplo, hacer un gran regalo de navidad: un monopatín, una bicicleta. Y sortearlos con un bingo o jugar al amigo invisible. Es un modo de darles un lugar a los chicos. También se pueden organizar juegos tipo kermese para que los grandes y los pequeños vayan pasando de uno a otro. De ese modo, en la repetición de lo que significan las Fiestas se puede encontrar la novedad. El regalo sorpresa enciende lo distinto. Y esa novedad rescata el espíritu de las Fiestas".
Entre las opciones está la de elegir pasar estas fechas en otro lugar, lejos de lo habitual, de lo cotidiano. Quizás como un modo de reencontrarse. Escaparse para que las fiestas no venzan el ánimo. Encontrarse en los preparativos de un viaje o de otro sitio. Como dice Nayar: "Las familias son cada vez más chicas y uno tiene que estar clarificado para poder elegir con quién estar".
Sin dudas, la Navidad es un festejo que entusiasma especialmente a los niños. Y Año Nuevo es el agasajo a lo que vendrá, a la promesa. El cuaderno en blanco, que todos deseamos que llegue equipado con hojas resistentes a sequías y a fortunas. Chin, chin.
http://www.clarin.com/suplementos/mujer/2006/12/19/m-01801.htm

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