El monumento a los Dos Congresos
por Alba Picasso


La Plaza del Congreso fue estrenada al pueblo durante las celebraciones del
Centenario, en mayo de 1910. Cuatro años después se levantó el  monumento,
obra del artista belga Jules Lagae que contó para las estructuras con la colaboración 
de su compatriota el arquitecto Enrique Dhuique. El proyecto arquitectónico y 
escultórico se diseñó con las reglas del estilo neoclásico, de moda en Europa
 desde mediados del siglo XVIII y a lo largo del XIX.

El monumento se eleva con tres grandes escalinatas - oeste, norte y sur -
y sobre un pedestal en lo alto domina el conjunto la estatua de la
Répública, una gran figura de bronce que avanza en actitud soberbia.
Otros elementos simbólicos y una balaustrada decorada con rondas de
angelotes y cóndores completan la obra que pierde fuerza pero adquiere
armonía en el costado este donde se instaló la fuente que embellece al
monumento y a su entorno. Domina el conjunto un grupo que representa
al Río de la Plata. Un joven de pie saluda al sol naciente y sostiene un remo con la mano izquierda. Delante de él, cuatro caballos briosos
se detienen junto a los escalones que conducen al espejo de agua.
A los costados dos figuras recostadas inclinan sus cántaros - los ríos
Paraná y Uruguay - y sobre el cuerpo de piedra que contiene el agua suavizan
el conjunto, donde no faltan tritones y tortugas, cuatro grupos de niños danzantes.


El paso del tiempo


       Transcurrieron años de sosiego y de confrontaciones hasta que en 1969,
filtraciones de agua provenientes de un depósito instalado en el subsuelo,
obligaron a vaciar el estanque.  No por demasiado tiempo,comenzó a funcionar 
otra vez nueve años después, exactamente el 5 de enero de 1978. Esa noche hubo 
fuegos artificiales y numeroso público aplaudió los ocho juegos de cortinas 
de agua con hermosas variantes, remontadas por grifos que alcanzaban con
su espuma la figura de la República, erguida en lo alto del monumento.

El conjunto entero ha sido constantemente dañado con grafitis y
destruidas partes de las estatuas, a lo largo del tiempo. Por eso, en el verano
de 1999 se iniciaron nuevas obras de limpieza y restauración y ese
mismo año apareció el enrejado que cerca totalmente el monumento.
Un cerco que más de una vez ha sido violado, momentos muy
adecuados para los chicos que lo usan de piscina, en buena vecindad
con tritones, tortugas y niños danzantes.

La fuente perdió hace tiempo las luces de colores y la música  
- Offenbach y Gershwin  los preferidos-, pero ofrece todavía los bellos 
plumones de agua con horarios más o menos fijos controlados por reloj.
De diez a trece  y desde horas de la tarde hasta las diez de la noche.

Hoy, los saltos de agua intentan atenuar con su armonía el intenso
movimiento del lugar y el cerco enrejado no alcanza a detener las gotas
de agua que el viento sacude, gratamente, al pasar cerca del estanque.

 
   

 
     
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