Andar en Montserrat

 

 

Montserrat al andar    

 
       

   
 
por ALBA PICASSO
    Una casa singular en Montserrat  
       
 

   
08/ 08/ 2008
 
 


Ladrillos prolijos coronados de verde tapizan las paredes del corredor.
Puertas de madera sólidas a un lado y otro y cualquier imprevisto, sin
orden ni réplica: falsos balcones, cúpulas engañosas y extraños círculos
luminosos armados con llantas de viejos Ford T, cemento y cristales que
aparecen de repente en techos, muros y pisos.

En total 30 departamentos, planta baja y dos pisos desiguales donde
nada se repite. No hay una sola vivienda que tenga igual diseño que la del
vecino. Casas de dos o tres ambientes asomados a un patio recibidor que
juega de zaguán. Materiales nobles dentro y fuera de las casas, puertas
de roble y escaleras de mármol.

Mary y Carlos, propietarios de una de las viviendas en este singular
edificio de Montserrat, son los gentiles anfitriones que nos atienden. Con
ellos trepamos hasta la terraza, pasamos por pequeños corredores,
encontramos puertas sin orden, saludamos a un vecino y sabemos,
mientras tanto, que todo ese desorden armónico que nos une en la charla
atrae a los estudiantes de arquitectura de la Universidad de Buenos Aires
que desfilan de continuo por el lugar.

“Soy una especie de cicerone –dice Carlos- que más de una vez ofició de
guía de turismo por el edificio”.

Donde hubo un antiguo conventillo, el señor José Pezzoni construyó, en
1943, estos departamentos únicos en la ciudad, asegura Mary que vive
aquí desde niña. “Dicen que son singulares porque fueron diseñados a la
vez con un estilo clásico español, con líneas góticas, a lo Gaudí, una
diversidad en armonía, si así puede afirmarse”.

El frente del edificio –México al 1600- fue construido con piedra de Mar
del Plata, rejas, balcones curvos, faroles y una gran portada de hierro que
da paso al zaguán con cerámicas y plantas decorativas. De allí, tras la
puerta cancela de cristal sigue el largo corredor con verdes generosos que
incluye un rosal de la China tan antiguo como las casas que por ahora
aporta ramas y en primavera estallará en rojos.

También hay un reloj grandote, vigía desde el zaguán, que comparte
edades con paredes y maderas y marca con cierta melancolía la hora de
dejar esta atractiva casa de Montserrat.

   
Romería en Montserrat
La gran fiesta ...
Letras en Montserrat...
Carnaval en Montserrat...
 
textos del año 2007 ver...
textos del año 2006 ver...
textos del año 2005 ver...
 

Una casa muy particular
México 1643 - Montserrat
Las fotografías fueron tomadas el 19 de abril de 2008/ día con una gran humareda en la ciudad.
  Para ampliar hacer clic sobre cada foto.