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MONTSERRAT
www.aquimontserrat.com.ar
barrio de buenos aires
Argentina
 
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Este espacio editorial se mantiene disponible como tribuna popular de expresión sobre el barrio Montserrat
para todas aquellas personas que lo quieran utilizar.
 

 

 
EDITORIAL
Montserrat, con alma de barrio y nación
 



Por la escritora
María Prato
residente en Buenos Aires
desde hace años.

 




¿Qué es un barrio? ¿Un enclave geográfico, un contenido histórico,
un apego sentimental? Autores reconocidos lo asimilan a la infancia
y a nuestra propia madre. Pero, más allá de las definiciones,
siempre es una identidad que aglutina circunstancias
con las que se elabora una idiosincrasia.

Nuestro barrio Montserrat tiene facetas muy acentuadas.
Quizá podemos plantear que tan sólo pudiera ser definido
por uno de sus tantos rasgos sobresalientes.
Considerando el aspecto institucional advertimos
que contiene las sedes del gobierno nacional, de la ciudad y de la legislatura,
policiales y castrenses, ministerios, bancos,
colegios y universidades de prestigio. Es decir, que cuenta con los edificios más emblemáticos del poder político, militar, religioso, educativo y cultural.

Desde la perspectiva histórica podemos extraer modelos como el Cabildo
y la Plaza de Mayo. Lugares en los que se expuso, por primera vez y públicamente,
la idea de Patria y desde donde las multitudes son atraídas, como por un imán,
para celebrar, todavía hoy, triunfos y deplorar fracasos.
También la Avenida de Mayo se inscribe en esta misma temática.
Suele ser la calle que, por excelencia, se viste de fiesta en las grandes ocasiones
de las juras presidenciales y se cubre de luto para despedir
a figuras descollantes del quehacer público.

La conformación social del barrio es peculiar, ya que incluye el micro-centro despersonalizado, poblado de caminantes propios y extraños,
hasta sectores donde rige el intercambio vecinal, el mate compartido y la charla.
En la misma geografía coexisten el ejecutivo apresurado, el vecino distendido
y toda la gama de tipos humanos intermedios. ¿Cómo se da la integración?
Por el orgullo de pertenecer y por la conciencia de haber nacido,
de estar viviendo o trabajar en Montserrat.

¿Y cómo se vincula Montserrat con los barrios de la ciudad de Buenos Aires?

Los dones se derraman con dispendio y a nuestro barrio
le ha sido dado un entorno privilegiado.
Al este, y muy próximos, están el río y el mar infinito;
al oeste, el Congreso de la Nación y sus implicancias;
al norte, esa columna vertebral de la ciudad que es la Avenida Rivadavia
y al sur, los antiguos barrios que han nutrido las tradiciones del viejo Buenos Aires. Puede decirse que Montserrat reúne condiciones singulares.
Está asentado en la síntesis de la historia misma de la Patria
y lo recorre el sistema propulsor de la marcha del país.
El variado caudal humano que desde sus alrededores accede,
diariamente, le otorga un dinamismo propio.
Teniendo en cuenta estas cualidades, es válido que continuemos pensando en las múltiples riquezas que atesora el barrio Montserrat.

 
 
 
 
 


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EDITORIAL
De la vecindad y los poetas
 



Por la Lic. Rosa Galzerano
Responsable
de la publicación gráfica
aquí Montserrat
y de la presente
página del barrio.



Suponemos que la vecindad comienza al transponer nuestros umbrales.
Aquí, probablemente, coincidimos.
Los límites los fijamos frente a la puerta de nuestra casa.
También nuestro vecino, si tiene suerte, tendrá su casa.
Casas y calles conforman la ciudad.
La ciudad tendrá sus límites y sus vecinos.
Los campos, los pueblos, los países, los continentes y los planetas.
Hay límites para todo -y además- hasta para nuestros tiempos.
La primavera comienza el 21 de septiembre...¡Qué cerca está!
En realidad, son todas convenciones.
Hemos convenido que en el hemisferio sur comience hacia esa fecha.
Y por estos pagos, hemos convenido -el catastro da fe- los límites del barrio.

Ustedes ya saben que la calle Rivadavia es el límite norte de Monserrat.
Así es que, el viernes 29 de agosto decidimos cruzarlo para encontrarnos con poetas. Poetas y poetisas de todas las edades y de todos los barrios, sin sectas.
¡Por supuesto que no hicimos mención a ningún límite!
Únicamente valían los sentimientos, la imaginación y la creación.
Nada, ninguna distinción, ni restricción particular.
Todos distintos y todos iguales en el Centro Cultural San Martín.
Nos convocó EL POEMA DE LA NOCHE.
El encuentro fue de 18.30 a 22 y formó parte de las IV Jornadas Itinerantes de Poesía. Organizó APOA-Asociación de Poetas Argentinos.
Auspició la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación.
Secretaría de Educación y de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

¡Bravo, bravísimo, por nuestros vecinos, organizadores y participantes!
Poetas y no poetas leímos nuestros poemas.
Los límites seguirán existiendo, los respetaremos y los transpondremos.
Porque
es posible y conveniente la comunicación.
Imperceptiblemente, y a diario, vamos y venimos, porque hay infinidad de puentes.
¡Menos mal! Porque los de al lado también son parte nuestra.
Están más allá de cualquier delimitación y podemos unificarnos con todo.
Los límites son arbitrarios, los fijamos y los reconocemos.
Y, a veces, son fáciles de atravesar.
P
odemos ir, volver, regresar y crear.
Fantasear nombres, palabras, fantasmas y realidades próximas y lejanas.
Tan distantes y cercanas como nuestro prójimo, y nuestra vecindad de ciudad.

 

 
 
 
 
 


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Sin prisa ni pausa. Agradecemos la participación de quienes nos visitan y envían datos para construir nuestra página. Pedimos disculpas por algunos inconvenientes que aún no logramos solucionar, aunque estamos en acción constante. Nuestro editorial, hoy lo importamos porque coincidimos en todo con el Dr. Loisi y nos pareció pertinente, tanto por la actualidad del tema como por su vinculación con el tipo de vivienda urbana propia de las grandes urbes, léase de nuestro Montserrat porteño.
 
 
EDITORIAL
NÉSTOR KIRCHNER: ¿SALVADOR O ADMINISTRADOR?
 
 


Por el Dr. Osvaldo Loisi
Presidente de la
Liga del Consorcista
de la Propiedad Horizontal

 

"A este país lo hundió el Neoliberalismo", exclamó Hugo Chávez, al igual que muchos argentinos, mientras bajaba las escalerillas del avión que lo traía desde Venezuela para asistir a la asunción de nuestro nuevo Presidente. Otras voces, desde opuestos costados ideológicos, prefieren tal vez decir: "a este país lo hundió la Izquierda".
Hay también quienes, con razón, le echarán la culpa a Menem por lo que hizo. Y otros a De la Rúa por lo que no hizo. Lilita tiene en su carpeta una larguísima lista de culpables. Tal vez los argentinos tendríamos que incluir en nuestras oraciones, la siguiente plegaria: "Oh Dios, dános un culpable. Señálanos a quién o quiénes podemos echarle la culpa de todo porque ese es el único modo de sentirnos aliviados, de sentirnos libres de toda responsabilidad".
¿No es verdad que cuando encontramos un culpable nos sentimos a nosotros mismos mejores y más buenos? Ésa constituye una estructura mental universal, llamada del "chivo expiatorio", que aparece y reaparece en todos los tiempos. La misma que alentaba en la antigüedad la caza de herejes y de brujas, de judíos, de comunistas, etc. Siempre resulta liberador encontrar algo o alguien sobre lo cual poder descargar todo el peso de lo malo para poder atribuirnos, de tal manera, por simple gravitación, lo bueno. A estas alturas de la historia, sin embargo, los argentinos tendríamos que evitar ser víctimas de esa suerte de zancadilla que nos tiende nuestro propio entendimiento, que simplifica peligrosamente la realidad que percibimos y nos hace perder el sentido común.
En este caso, les guste o no a quienes manejan el dinero de la comunidad, es conveniente recordar que con Menem o sin Menem, con Duhalde o sin Duhalde, con Kirchner o quien fuere, si se gasta más de lo que se produce, la República Argentina estará siempre condenada al fracaso.
Nuestro país, desde hace ochenta años se parece a un Consorcio donde el administrador despilfarra el dinero de las expensas. Contrata personal de más, paga por horas extras que no se realizan, no controla los servicios esenciales, se aumenta a sí mismo el honorario, no ejecuta a los
consorcistas morosos cuando son sus amigos, o para asegurarse su voto en las asambleas y no realiza reparaciones esenciales como en medianeras, por ejemplo. Así de sencillo.
Argentina es un país con una naturaleza tan exhuberante y generosa que no necesita de ideologías liberadoras ni de salvadores de la patria. Sólo un buen administrador. Saludamos a nuestro nuevo Presidente ofreciéndole nuestra confianza y colaboración. Y sobre todo, augurándole una feliz gestión en ese servicio tan descuidado entre nosotros, que es el de administrar con sensatez, eficacia y un poco de imaginación los bienes de la comunidad.


 
 
 
 
 
         
 
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"Hogar y Consorcio", es el Organo de Difusión de la Liga del Consorcista de la Propiedad Horizontal.
Montevideo 764 11º C -- 4816-5111 / 4811-9836 Ciudad de Buenos Aires - ARGENTINA
   
         
         
     
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