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MONTSERRAT
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barrio de buenos aires
Argentina

   
EDITORIAL
Buenos aires en Montserrat, tiempo de fiestas
 


Hoy -diciembre de 2004- queremos celebrar nuestra universal atmósfera común.
El tiempo y el espacio en el que nos encontramos y en el que distinguimos
las dimensiones de nuestra temporalidad, permanencia y transitoriedad terrena.

El nacimiento de un bebé en Belén marca la cronología a la que adherimos.
Nuestra cultura cristiana señala el inicio y la supremacía del amor.
Principio divino que también reconocemos con nombres, formas, ritos
y calendarios distintos.

Arraigado durante siglos, este acontecimiento religioso, tiene la fuerza
de una tradición popular, masiva y desbordante. Emociones y trabajos constantes
reiteran el nacimiento legendario de la vida. La fecha convoca a la fiesta.
Ritmos autóctonos y extraños proclaman en todos los idiomas, que está llegando
la Navidad: cúmulo de esperanzas telúricas que constituye uno de los pilares fundamentales de la fe cristiana. Voces e instrumentos melodiosos anuncian
los festejos en los cuales se fusionan vertientes diversas. La fijación de esta fecha
para el nacimiento, es una sutil apropiación de ceremonias cuyos orígenes se pierden
en los sueños ancestrales de la humanidad y en los continuos solsticios temporales.
Señala un hito importante. Una división de la historia, en antes y después.
Es así, que nadie puede sustraerse a su influencia actual, aunque profesemos
otros credos, ya que la importancia humana dada a la persona, al individuo, por el cristianismo, es también fuente de muchas doctrinas sociales.

La contrapartida existe en aquéllos que, lamentablemente, tienen más recuerdos que presente, y no participan de la total alegría que campea durante el mes de diciembre.
En la algarabía, suelen aflorar pérdidas y duelos implícitos en el devenir de los tiempos.

Incapaz de agregar algo sobre qué representa, esencialmente, esta natividad e,
incluso, qué podemos esperar de este renovado espíritu navideño, es, sin embargo,
una oportunidad para reflexionar sobre la convivencia y nuestra mutua buena voluntad.

Probablemente, nuestras esperanzas tienen asidero sólido en nuestra fe, pero ésta,
no es suficiente dado que además, están nuestras actitudes frente a los hechos
de cada día. Gestos diarios que nos permiten establecer y mantener, conjuntamente
con nuestros semejantes, el ambiente festivo de estas fiestas. El entorno nos refleja
y nos moldea, y desde los hábitos cotidianos podemos acrecentar el bienestar general.
El mundo entero toma y exhala el oxígeno vital que aún tenemos.
Y nuestra ciudad se conmueve hasta por su propio nombre.
El aire respirable del barrio decanta en la conciencia urbana que propicia ecología,
espacios verdes, cuidado de desechos y vehículos sin emisión de toxinas.

Nuestras obras suman: “a Dios rogando y con el mazo dando”.
El respeto y el amor por los demás nos otorgarían la paz y el desarrollo ético moral
que los Mandamientos proclaman y que el nacimiento navideño preanuncia.
Todo mejoraría en nuestro presente y futuro.

No es necesario volver a hacer lo que gestaron tantos mártires, ni siquiera
comportarse como nuestros profetas de la fe. Evidentemente, no hace falta
héroes sino protagonistas. No es sólo sentir lo que la navidad nos trae, sino también
considerar cuánto podemos hacer nosotros para que el contenido navideño sea una realidad habitual. Sólo tenemos que mirar a nuestro prójimo con fraternal cariño,
y actuar en consecuencia. Es verdad que las soluciones mágicas no existen,
porque sólo contamos con la fuerza de nuestros sentimientos y con algunas
reglas básicas que favorecen nuestra existencia y lograrían instaurar aquella
Tierra Prometida que ya, en sí mismo, confirma el sentimiento solidario expresado
en el contexto pleno y total de la Navidad.

 
Por Julio Víctor
Galzerano

asesor y productor
publicitario.



 






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María Julia Marín / NAVIDAD - Tinta
   
         



 
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EDITORIAL
Montserrat, en el ruedo de los barrios porteños
 



Por la Lic. Rosa Galzerano
Responsable
de la publicación gráfica
aquí Montserrat
y de la presente
página
del barrio.











Diríamos que Montserrat
permaneció invisible durante un lapso.
Al iniciarse el nuevo milenio, y como despertando
de un largo letargo, comienza a ser visualizado,
identificado y explícitamente considerado
en el conjunto de los barrios porteños.
Hoy, setiembre de 2004, lo celebramos.

Geográficamente, Montserrat se ubica en
el centro cívico y comercial de la ciudad de Buenos Aires,
y aunque somos muchas las personas que lo habitamos,
también lo son las que, a diario, lo transitan por trabajo,
tramitaciones, convocatorias, recreación o turismo.
Probablemente, sea el sector de la ciudad
con mayor cantidad de desplazamientos humanos.
La gente que viene y va, en dinámica constante,
se reconoce extraña al barrio.
Y quienes residimos, muchas veces,
desconocemos la territorialidad del lugar donde estamos.

El barrio, fundamentalmente, se estructura
con la particular experiencia de cuanto nos rodea.
Lo definen nuestros afectos y valores.
Un universo que se reduce a una limitada vecindad,
o puede hacerse imprecisamente extenso.
En la gran ciudad, el barrio
nos posibilita el cotidiano reconocimiento personal,
a la vez que una imprescindible distancia.
Cambiamos de paisaje con sólo doblar una esquina,
cruzar una calle o cerrar una puerta.
Lo familiar y lo ajeno, lo habitual y lo novedoso,
la costumbre y lo imprevisto están muy cerca de nosotros,
son nuestros vecinos.
De esta manera, Montserrat es semejante
y diferente a otros barrios urbanos.

Si bien aún tenemos mucho por dilucidar,
entender y comprender,
ha dejado de ser un barrio olvidado.
Actualmente, hay numerosos espacios de reflexión,
indagación y expresión del barrio Montserrat.
Organismos oficiales y no gubernamentales,
asociaciones, artistas, medios de comunicación
y vecinos, aportamos, y apostamos, al barrio.
Coincidimos en observar, rescatar y revelar atributos,
cualidades y problemas.
La coincidencia, no implica homogeneizarnos.
Valorar las diferencias, sin fagocitar ni excluir,
continúa siendo un desafío y una tarea ímproba.

En la megalópolis actual que es Buenos Aires,
Montserrat constituye nuestro entorno inmediato.
Necesitamos mantener y desarrollar
las condiciones favorables de su geografía natural,
y contamos con una naturaleza humana que
es afecta a encuentros y desencuentros.
Conciliar diferencias significa hacer, recordar, inventar,
trabajar y creer en nuestra propia recuperación.
La rigurosidad histórica y la recreación lúdica traen relatos.
La poesía y la música generan fantasías y realidades.
Con todo, y con todos los barrios de Buenos Aires,
Montserrat va.

 
 
   
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Sin prisa ni pausa. Agradecemos la participación de quienes nos visitan y envían datos para construir nuestra página.
Hoy, queremos que el editorial exprese nuestra total coincidencia con la siguiente publicación del diario LA NACIÓN.
 
 
   
 
 





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Sin prisa ni pausa. Agradecemos la participación de quienes nos visitan y envían datos para construir nuestra página.
Este espacio editorial es tribuna popular de expresión del barrio Montserrat.
 
     
 
EDITORIAL
Montserrat, la ciudad y los barrios de Buenos Aires
 


Por la Lic. Rosa Galzerano
Responsable
de la publicación gráfica
aquí Montserrat
y de la presente
página
del barrio.



"Sudeste y más allá..."
los demás barrios de la ciudad.

Hasta hace unos diez años, Montserrat lindaba con
la vieja zona portuaria de Buenos Aires. Grúas, diques y depósitos
anunciaban que el Río de la Plata estaba ahí nomás.
Ahora, una increíble transformación muestra al más nuevo
de los barrios: Puerto Madero. Esmerado, espectacular y suntuoso,
se yergue entre el río y Montserrat.
Juntos, destacan la antípoda urbanística. De uno y otro lado,
se encuentran las últimas y primeras formas arquitectónicas de la ciudad.
El más reciente, ostenta un moderno y atento planeamiento de calles,
avenidas y edificaciones; espacios verdes y espejos de agua que,
por nuestra proximidad, podemos compartir .

Como originario de la gran aldea, el actual Montserrat
ha sido testigo de la evolución de los demás barrios porteños.
San Nicolás, Balvanera, San Cristóbal, Constitución y San Telmo
se estructuran en su entorno y son el resultado de un devenir semejante.
Aunque muchos se encuentran lejos del puerto -generador de la ciudad-
igualmente, son parte de la historia ciudadana común, ya que también,
se integran al término que los identifica.
En nuestro vocabulario, la trascendencia del puerto es innegable,
porque todos los barrios de la Capital Federal son porteños.

Buenos Aires se recuesta sobre el ancho río que enseguida llega al océano.
La ciudad, por sus construcciones y el trazado,
asimila modelos europeos con implicancias vitales;
la comunicación de ultramar, la distancia y la nostalgia
se instalan con nosotros, en nuestras casas y calles.
Sobre un espacio previo, prácticamente ignoto,
surgen viviendas y se afincan personas.
Con precariedades y penurias,
la ciudad crece y sus habitantes se multiplican.

En ciernes, una megalópolis cosmopolita.

Hoy, año 2004, Buenos Aires es una gran ciudad,
bella y problemática como muchas de las grandes capitales del mundo.
Sus peculiaridades las canta y baila con ritmos que expresan su idiosincracia,
marcan el compás del abrazo y el contacto humano.
Más allá de las crisis económicas y sociales,
los barrios de Buenos Aires palpitan con el ingenuo afecto primario
de seres que creen en sí mismos y en los demás.
Tenemos fe aunque nos defrauden, porque necesitamos creer.

"¡¿ Dónde hay una emoción viejo Gómez?!"

"Uno busca lleno de esperanzas el camino
que los sueños prometieron a sus ansias.
Sabe que la lucha es cruel y ...
... por la fe que lo empecina..."

Letras de tangos que recreamos porque están vívidas.

Siempre es tiempo de barrio, emoción, espanto e ilusión,
porque toda astucia embaucadora
encuentra su contrapunto en el quehacer de la mayoría porteña,
que con su sentir produce música y poesía.




Convocamos a la lectura,
a la conversación
y al canto con
textos y letras de
tango o canciones
sobre el barrio.

...venís?


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En el mes de abril, Aquí Montserrat cumplió su primer año en internet,
y también en abril de 1989 se inició con su primera edición gráfica...

así es que

¡¡¡ C. E. L. E. B. R. A. M. O. S !!!

con todo y con todos

El diario Clarín al mencionarnos en su sección LA CIUDAD
-del día 20 de abril- nos proporcionó un reconocimiento y un muy grato agasajo.

Nuestro agradecimiento a Clarín y a los tantísimos visitantes que se sienten motivados
a transitar nuestra página del porteño barrio Montserrat...
donde vivimos, sufrimos y nos ALEGRAMOS!!!


Ver nota de Clarín
...

 
 
 
Sin prisa ni pausa. Agradecemos la participación de quienes nos visitan y envían datos para construir nuestra página.
Este espacio editorial es tribuna popular de expresión del barrio Montserrat.
Hoy, publicamos el aporte-homenaje a la Mujer que hace la revista ELLE Argentina/ marzo 2004.
   

Desde Aquí Montserrat
coincidimos
y adherimos a homenajes.



         
     
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