aquí
MONTSERRAT
www.aquimontserrat.com.ar
barrio de buenos aires
Argentina

 


EDITORIAL
 

Aquí, centro virtual del barrio Montserrat
 
   

Por Rosa Galzerano
Responsable
de la publicación gráfica
Aquí Montserrat
y de la presente
página del barrio.
 


                          
Visitar www.aquimontserrat.com.ar equivale a ingresar a la realidad virtual de una buena parte del barrio Montserrat de Buenos Aires.

Si bien, el barrio Montserrat y su quehacer, es muchísimo más que cuanto hay aquí,
logramos exponer una muestra posible de las tareas que se desarrollan en la zona. Aún, hay innumerables ausencias, quehaceres que, por diversos motivos, todavía no hemos llegado a integrar. La totalidad nos está vedada, inalcanzable en la práctica, pero hemos adquirido un mínimo valor representativo del barrio, y esto ya es algo.

En nuestro sitio comunitario tenemos infinidad de limitaciones, pero no dudamos que, al unirnos para expresar esta energía que nos alienta, y nos anima a exponer el trabajo nuestro de cada día, damos incontables muestras de fe en el bien común de la ciudadanía porteña. Nos une la fuerza de nuestro propio HACER, y no vamos por
el reclamo, la protesta ni la queja, aunque a veces podamos reivindicarlas. Optamos por la reflexión y el saber, que conllevan a la acción de la prevención, antes que a una búsqueda de sanción para nuestros humanos errores.

Cada vez más, incorporamos anunciantes y establecemos enlaces a páginas que expresan sus propias peculiaridades. Aquí Montserrat centraliza algo de la inmensa
y multitudinaria variedad del quehacer porteño. Una multifacética realidad cultural,
productiva y comercial que nos permite reconocernos, individualmente y en nuestras interrelaciones barriales, ciudadanas, nacionales e internacionales. Desde aquí, nos vemos, y el mundo también nos ve, con esa parte de entorno que hace a nuestras características intrínsecas.

La virtualidad de internet aún es reciente. Las consecuencias, dilemas y desafíos, recién se esbozan. Implican una novedad que conmueve, es innegable, indelegable
e invitante, tanto como la socialización de siempre. Más rápido, o con más o menos reparos, ingresamos a esta red virtual de accesos fáciles y complicados, pero que
nos sorprende y fascina. Una modalidad del siglo que se vislumbra con
avances impredecibles y vigencia creciente.

Vaya nuestro muy cálido saludo a quienes han hecho, hacen y harán posible este
gran paisaje virtual universal. Es una gran alegría poder integrarnos al tan nutrido tránsito cibernético, conjuntamente, con quienes nos quieren acompañar.

No obstante todas las turbulencias existentes
¡SALUD y muy felices años porVenir!  
  

 
 
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EDITORIAL

Montserrat y nuestros mutuos derechos
 
 


Por Violeta Mora Riveira de Morán

Secretaria de la Asociación
de Fomento Montserrat


                           No se  registra un solo día, en el que al salir para cumplir con las obligaciones laborales, se  encuentre un camino  normal y lógico transitando calles que  permitan llegar a destino en tiempo y forma, sin tener que desviarnos de la ruta de todos los días, esperar tiempos eternos para cruzar de una bocacalle a otra, y en el mejor de los casos no tener que bajar del colectivo o taxi y resignarnos a ir caminando en la esperanza de llegar antes, que en cualquier vehículo.
                       Las concentraciones, manifestaciones, etc.etc. en protesta por temas varios, es lo normal a cualquier hora del día y hasta de la noche, todo ello acompañado por la frenética actividad de reparaciones de las calles en horas de  mayor circulación y actividad; así que,  si no están cortadas por una protesta, se encuentran cortadas por reparaciones o al menos disminuidos sus carriles, lo que provoca acumulación de todo tipo de rodados circulando con la pesadez de elefantes, para desesperación de quien pretende llegar a destino dentro de horarios si no justos, al menos aceptables.
                              Es  comprensible que todo habitante de la ciudad desee reclamar por sus necesidades y tiene derecho a hacerlo, pero ¿Hasta dónde tiene derecho?...¿Hasta dónde el ejercer el reclamo por sus derechos no avasallan los derechos de los demás?...¿Hasta dónde el logro de sus protestas no es el daño a cientos de ciudadanos que tienen iguales derechos que todos y cada uno de los que integran el grupo manifestante?...Si cada uno pensara con un poco menos de egoísmo y con real sentido comunitario organizarían las cosas de otra manera, pensando en manifestar sus disconformidades para lograr determinadas cosas, pero también en que hay gente con necesidades iguales a las suyas y con iguales derechos.
                                Lo que no se entiende es que quienes tienen a su cargo mejorar de alguna forma nuestras condiciones de vida en la circulación por la ciudad, no piensen que el comenzar la reparación de las calles en varios puntos
al mismo tiempo y trabajando en horas diurnas aún en aquéllas en que todo se complica con horarios bancarios y otras mil obligaciones, no solo no constituye una satisfacción al ver que las calles se están arreglando, sino que por el contrario, esto  se transforma en  un castigo tipo ira divina, que irónicamente se descarga sobre todos los ciudadanos, como premio al cumplimiento de sus obligaciones para con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
                                 Aparte de todo esto, produce  angustia la impotencia  de ver que si bien las calles se reparan en forma aceptable, las aceras parecen mantenerse al margen de las mejoras y persisten con muchos de sus problemas.
                                  En cualquier gran ciudad del mundo, sea Londres, Madrid, París, etc. las reparaciones se llevan a cabo sin perturbar la vida ciudadana.  Si pretendemos tener una ciudad en buenas condiciones, se debe tener en cuenta una elemental planificación que evite mayores inconvenientes. De ninguna manera, los implementos y material de obra pueden estacionarse durante días en espacios de circulación.
Celebramos que se hagan tantas obras, pero aspiramos a que se noten un poco menos cuando se ejecutan.

 
 
 
   
 
           
 

EDITORIAL
Paisaje de Montserrat
 
 


Por el Escribano Avelino Zavala

Secretario Académico de
la Junta de Estudios Históricos
de Montserrat.

 



Nuestro paisaje barrial es típico y dinámico, tal como suelen serlo los lugares que habitamos los humanos. Con el PAISAJE DE CATAMARCA mantenemos distancias extremas, por la geografía y sus peculiaridades. Pero, en cambio, y sin lugar a dudas, guardamos una gran proximidad constitutiva con el PAISAJE URBANO que vimos publicado el 24/ 06/ 2008 en el diario LA NACIÓN.

Desde el matutino porteño nos contactaron personalmente, en función del interés suscitado por las notas que, sobre el PASAJE ROVERANO publicamos aquí en febrero del año 2007, hace ya más de un año y que, todavía pueden verse en la sección EVENTONOTAS y en PROTAGONISTAS de esta misma página web.

La deferencia de la consulta nos alegró por varios motivos:
- En primer término, por la relevancia urbana que adquiere el barrio Montserrat.
- En segundo término, porque comprobamos que NOS LEEN hasta los periodistas.
- En tercer término, por la emotividad que nos llevó a escribir y publicar tantas
  familiaridades ligadas al Pasaje Roverano.
- En cuarto término, por innumerables motivaciones que, ahora, obviaremos.

Lo cierto es que el Pasaje Roverano se encuentra consubstanciado con mi vida y, podría asegurar que soy parte indisoluble de este paisaje que nos ocupa. Vaya mi agradecimiento a TODOS los VECINOS con quienes pude compartir espacios y días. A la JUNTA DE ESTUDIOS HISTÓRICOS DE MONTSERRAT, que en sus inicios nos honró al fijar su sede en nuestro estudio del segundo piso de este insigne edificio. A la entrañable publicación digital AQUÍ MONTSERRAT, que ha posibilitado la expresión y difusión de algunas experiencias que atesoramos. Al Señor WILLY G. BOULLION, por su atención y dedicación para contribuir a conocer la temática que guarda este primer pasaje con acceso directo al subterráneo.

Mediante el presente editorial queremos destacar acciones que, en forma paulatina y conjunta con vecinos, asociaciones, comerciantes y simpatizantes hemos llevado a cabo para conocernos y reconocernos. Imposible mencionar a todas. Baste señalar que han sido, y son, el resultado de gran número de experiencias familiares, vecinales, personales y laborales las que conforman nuestro paisaje humano.

Todavía recuerdo a mi padre, inquilino desde 1929, cuando me contaba el gran suceso proveniente del subsuelo del pasaje. Era el comienzo de la RADIODIFUSIÓN, y en los sótanos se había establecido una pionera `broadcasting´ que trasmitía para toda la ciudad.

También hubo una gran conmoción hacia la década de 1930; durante la presidencia de Agustín P. Justo, abruptamente, una empresa soviética que, entre otras cosas, importaba nafta envasada, tuvo que cesar su actividad, por un supuesto espionaje. Todavía está presente el local de la AEROPOSTA con la que trabajaba Antoine de Saint Exupery, tanto como el de la empresa naviera PEREZ COMPAC antes de adquirir su actual magnitud financiera y bancaria. El BAR DEL PASAJE, frecuentado por los integrantes de la custodia de EVA PERÓN, quien cumplía con su tarea en la Secretaría de Trabajo y Previsión, enfrente, hoy el edificio de la Legislatura. Muy probablemente, también Evita supo transponer el ingreso por la puerta de Hipólito Yrigoyen 561 y acceder a la Av. de Mayo.

La escalera y los ascensores conducen a los pisos superiores, que en exclusividad, sólo fueron destinados a oficinas, a excepción hecha de un departamento en el último piso, asignado a la vivienda del mayordomo y su esposa. Pedro Bracot, un francés que había sido valet personal de Don Francesco Roverano, se instaló en la mayordomía donde debió tener una muy buena remuneración, pues terminó sus días como un oculto prestamista.

Hasta aquí, las notas de este anecdotario que sabemos compartido, porque somos mucho más que dos quienes hacemos, a diario, nuestro paisaje urbano.

 
 
 
       
   
 

         

EDITORIAL
Montserrat convoca
 

Por Rosa Galzerano

Responsable
de la publicación gráfica
Aquí Montserrat
y de la presente
página del barrio.



Pronto se cumplirán los 20 años de nuestra primera edición de Aquí Montserrat.
El Nº1 de nuestros ejemplares gráficos se terminó de imprimir, y salió a la calle,
el día 5 de abril de 1989. Frente a los avatares de la hiperInflación de aquel momento, el colectivo barrial optó por continuar. La voluntad comunitaria sostuvo, al igual que sostiene hoy, el valor de la comunicación y la participación.

El barrio convoca y evoca emociones, más allá de adherir o no a la colección de sucesos, paisajes o fechas que le son propias. Interpelamos y nos preguntamos.
Desde aquí, nosotros difundimos, sin intenciones de crear doctrina, ni de trasmitir verdades absolutas. Nuestra comunicación virtual sólo moviliza reflexiones posibles, sin afirmaciones definitivas, sectoriales ni manipulaciones invasoras o dominantes. Tratamos de favorecer el diálogo y el intercambio, mientras tendemos a crear una red significante contenedora y facilitadora de nuevas creaciones. Concretamente, toda red, en sí misma, posee capacidad de contención, sostén y desarrollo.

Si bien, no podemos desprendernos de nuestras propias tendencias, damos lugar
a la pluralidad. Sin ánimo de imponer opiniones ni fijar determinadas apreciaciones, tratamos de aportar datos para favorecer la elaboración personal de cada cual. El universo, es amplio y dinámico, y las posibilidades existen.

El barrio nos ha convocado y somos una expresión más de sus múltiples variantes.
Nuestro espacio es una creación vecinal autoconvocada y convocante que suma
adherentes. El barrio Montserrat se vislumbra por su origen, historia y hasta por su silenciamiento, tanto como por su resurgimiento presente.

Aquí, a diario y en forma constante, actualizamos la agenda cultural con muchas de las gacetillas que llegan, además de las que no alcanzamos a publicar; porque también tenemos nuestras limitaciones, y hacemos lo que podemos. Sin embargo, esta gran afluencia de datos muestra una vital vigencia del continente barrial, a la vez que expresa la permanencia de una intangible red de significaciones diversas.

El barrio Montserrat, ubicado geográficamente en el núcleo primigenio de la ciudad de Buenos Aires, convoca desde la huellas de los pueblos originarios, de las de sus fundadores españoles, naciones negras, masas inmigratorias y de quienes nos hemos empeñado en nacer aquí. Un conglomerado cultural con mitos y costumbres tan porteñas como factibles de desentrañar. Montserrat condensa los efluvios de esa "Misteriosa Buenos Aires" que describe el escritor Manuel Mugica Lainez y que, suscintamente, dejó plasmada en el siguiente párrafo:

 
       

Esta Buenos Aires, esta querida Buenos Aires, ciudad elegida,
ciudad de la nostalgia, reflejo de nosotros mismos,

y consuelo de nosotros mismos, ordenamiento de nosotros mismos,
de nuestra inquietud, de nuestra vacilación inmatura,
de nuestra prepotencia orgullosa, de nuestra seguridad y de nuestra inseguridad,
de nuestra juventud y nuestra vejez, de nuestra pasión, de nuestra esperanza,
de nuestro individual no saber qué somos, para qué somos...

 
       
Nuestra hipótesis plantearía, a modo de colofón, que cuando hacemos referencia
al barrio Montserrat, prácticamente, apuntamos al corazón porteño.
 
           

El barón de Pernambuco
ver nota publicada en LA NACIÓN...
 
 
     
 
 
 
           
           
 

EDITORIAL
La educación en comunidad
 
 


Por Violeta Mora Riveira de Morán

Secretaria de la Asociación
de Fomento Montserrat



La violencia, conforme reza el diccionario de la Real Academia, es una acción
violenta o contra el natural modo de proceder. En esta definición hay un supuesto comportamiento natural sobre el que debiéramos pensar un poco más.

La intemperancia existe desde la noche de los tiempos, en mayor o menor grado,
y pareciera inevitable. Particularmente, y en forma individual, quizá nosotros
podríamos tratar de evitarla, pero no lograríamos desterrarla de la humanidad.
Está en la naturaleza y aflora aunque tratemos de limitar sus manifestaciones.
Aún, se ve en personas de nivel sociocultural elevado que ante determinadas
situaciones, necesitan contenerse para no reaccionar en forma violenta o
desagradable. Vigente en todos los estratos sociales, la violencia se resiste a
la acción de la educación disciplinante y contemporizadora.

Pero, por las noticias que últimamente nos hacen llegar los distintos medios de comunicacion, nos encontramos con una carga de violencia que es muy difícil de contrarrestar. En los luctuosos hechos que se relatan, advertimos una violencia desenfrenada y además, desmedidas crueldades hacia víctimas que ya están totalmente indefensas.

Entiendo que vivir no es fácil en ningún lugar de nuestro planeta, pero también creo que la educación es la base de toda sociedad que pretende considerarse civilizada. Tenemos que pensar no sólo en la penalización de esas conductas,
sino en cuánto podemos hacer para encauzar esos humores e impulsos agresivos;
prevenir, neutralizar y/ o transformar.

Las reacciones extemporáneas sólo son formas de una negatividad más amplia:
la humillación, el silencio, la postergación y la marginación también son daños
diarios que incrementan la violencia. Es casi seguro que con la educación
tampoco erradicaríamos la violencia, pero seguramente la atenuaremos. El diálogo,
las caricias, la participación social y la práctica de deportes ayudan a descargar energías y complementan la generación de seres más útiles para sí mismos y para la sociedad.

La educación es la base de todo en la vida y debe reconsiderarse la forma de ser
impartida, no puede reducirse tan sólo al cumplimiento de contenidos establecidos, sino que debe haber interrelaciones totalizadoras: propiciar ejemplos éticos y morales que vayan formando seres positivos desde la infancia, durante toda la adolescencia y todavía mas allá aún. La prioridad social de la educación tiene que centrarse más en el COMPARTIR que en el COMPETIR. Es necesario comprender que TODOS estamos en una unidad mayor y que somos nada más, ni nada menos, que una parte del universo.

Esto no es una utopía y es posible lograrlo con voluntad y conciencia. No es
nuevo escuchar que hay quienes habiendo delinquido, durante su estancia en reclusión estudian, se elevan intelectual y moralmente, y hasta logran obtener
un título universitario con el cual, luego, ya reincorporados a la sociedad, se
ponen al servicio de la misma. Entonces, es factible y mucho mas fácil. Promover la solidaridad desde el principio y lograr moldear conductas sobre esa base, tiene que ser el fin primordial de la educación en y para la comunidad.

 
   
  Padres preocupados Ver nota publicada en el diario Clarín...