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MONTSERRAT
 
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barrio de buenos aires
Argentina
     
 
 
EDITORIAL
Agua que has de beber ¡NO la dejes correr!

 
   
 

Por Violeta Mora Riveira de Morán

Secretaria de la Asociación
de Fomento Montserrat


                          Muchas veces vemos -al transitar por una calle- que en la vereda se encuentran caños deteriorados que expulsan con una fuerza poco común, un gran chorro de agua fuera de su curso. Este suceso no ocurre sólo un día, sino que a veces, transcurren semanas sin que el panorama sea alterado por ningún cambio positivo.

                       Sin solución de continuidad llegamos a nuestra casa, y en el primer noticiero televisado, nos muestran la odisea de todo un barrio para poder proveerse de mínimos litros de agua para el consumo personal y la más elemental higiene, y éstas son contradicciones que por más que uno quiera, no logramos entender que suceda dentro de una misma comunidad.

                              Panorama igual o peor, se vive en muchos pueblos de nuestras provincias, donde carecen de ese líquido elemental para la vida y tienen que recorrer enormes distancias, a veces más de un kilómetro diario, para proveerse de agua potable. En algunas circunstancias no sólo falta en las viviendas sino también en los hospitales y establecimientos educativos donde maestros y/ o alumnos pasan gran parte del día privándose de algo tan elemental como es el agua, debiendo a veces tomar agua de los mismos charcos de donde beben los animales con las consecuencias lógicas que son de preveer.


                              Nuestro organismo es agua en su casi totalidad y debemos cuidar que el mismo reciba en distintas formas, la cantidad que necesita para una supervivencia saludable. Por eso, cuidémosla de manera que todos los habitantes del país en que vivimos -e incluso del planeta- no tengan que padecer semejante falta. Es imprescindible que concienticemos qué significa esta urgencia.

                              Estamos a las puertas de un nuevo año y sería muy bueno que en el próximo que comienza se dé proridad al agua; recordar sus beneficios, difundir su cuidado y su consumo en pos de una vida sana y feliz. Es la comunidad internacional toda la que se encuentra en estado de alerta y desde nuestro barrio queremos acompañar y contribuir.

                              Un cordial saludo y que el espíritu divino -que nos anima a todos- permita reconocernos en la unidad a la que pertenecemos. Brindamos por los muy buenos augurios. ¡Salud!!!!!

 
   
   
  Leer nota publicada el 20 de noviembre de 2009 en LA Nación...  
 
     
 
       
   
 
       
       
 


 
EDITORIAL


Por Oscar Moreno

Comunicador social
y comerciante
del barrio
Montserrat
   
ReconocerNos en Montserrat
     



Reconocernos sería la manera de considerar a los otros y tratarnos mejor. La opinión
de los demás no debe convertirse en la única voz que escuchamos, aunque para crecer hay que saber combinarla con la propia.

Es verdad que nacemos vulnerables, no frágiles, pero sí vulnerables. Es verdad que
esta situación se prolonga por bastante tiempo y se supera de a poco, a medida que vamos desarrollando nuestra propia capacidad de defensa y aprendemos a procurarnos lo que necesitamos.

Es verdad que esta característica innata nos condiciona, desde un principio, para depender de otros. Es verdad, por último, que este aprendizaje se transforma, irremediablemente, en un hábito al que muchas veces nos cuesta renunciar y al que
con demasiada facilidad aprendemos a incorporar como un mal necesario.

No digo que no necesitemos del estímulo, de la aprobación de los que queremos o de
la ayuda de los que saben más que nosotros. Me refiero a que necesitamos la mirada
de otros para ver todas aquellas cosas que no sabemos de nosotros mismos porque
se encuentran en los puntos ciegos de nuestros ojos.

Después de dedicarnos a conocer y a conquistar nuestra felicidad con las normas que auténticamente elegimos (y hemos llamado a esto autonomía); después de haber aprendido la importancia de no desear ser el mejor en todo, y de aprender a reirnos
de nuestros defectos y limitaciones, e
l reto es SER CAPAZ de tratarnos amablemente.
Aún con el que no es amable con nosotros; ser capaz de sonreir pacíficamente ante aquéllos que están en esos días insufribles y también, capaces de cruzar una mirada afectuosa para saludar al vecino que ni nos vió, agobiado por la urgencia de sus problemas.


Algún distraído puede creer que éste es un tema menor, que es una simple propuesta diplomática o cínica, o la expresión de un cierto servilismo idiota. NO. Mi intención es proponer reflexión y coherencia en nuestra humana acción diaria. Trato de contribuir para que nos demos cuenta de lo difícil que sería recorrer el camino del desarrollo personal en absoluta soledad, sin compañeros de ruta, sin la mirada de otros, sin el afecto de algunos. Acompañarnos es la consigna imprescindible que hoy reafirmo.

Nadie llega demasiado lejos sin afecto. Nadie ve el horizonte si no consigue antes relacionarse con los que lo rodean. Nadie triunfa sin ser amado. Pero una cosa es valorar la opinión ajena y muy distinto es depender de ella para conocer el mundo.
Una cosa es escuchar y otra es vivir pendiente de la opinión de los demás.

Una cosa es completar mi mirada con la tuya, y otra muy distinta es aceptar sin más lo que otros dicen, prescindiendo de mi responsabilidad y criterio. Tomar la determinación de escucharnos mutuamente y tratarnos mejor es un vital ejercicio de libertad que nos debemos en beneficio de todos: yo, tu, él, ella, NOS-OTROS, vosotros, ellas y ellos.

 
 
         
Salud compañer@s!!!

 
          “Se trasciende cuando se es útil al conjunto del que somos parte y que nos da entidad e identidad.”
Una vida útil es una vida con sentido. Una vida en la que, contemplando al otro “hacemos algo bien por el simple hecho de hacerlo bien”. Porque así debe ser cuando hacemos lo que somos.
 
         
Sergio Sinay/ LNR del 4/10/ 2009
 
 
     
     
     
 
 



EDITORIAL



Por Rosa Galzerano
Responsable
de la publicación gráfica
Aquí Montserrat
y de la presente
página del barrio.


   

Más salud
en Montserrat


 
     


¡Salud, divino tesoro! Es una de nuestras expresiones más populares. Adherimos,
a la vez que hacemos presente la aseveración de DEMÓCRITO(460-370 A.C.):


 
LOS HOMBRES ESPERAN LA SALUD DE LOS DIOSES, ELLOS NO SABEN
QUE SON DUEÑOS Y AUTORES DE SU PROPIO BIENESTAR.
Coincidimos también con quienes afirman que primero enferma el alma y luego el cuerpo. ¡¿Simple, sencillo o complicado?! El tema de la salud es PRIMORDIAL y aquí
no nos cabe ninguna duda. El bienestar saludable es un equilibrio de múltiples factores
que siempre debemos atender:sociedad, historia, conocimiento y educación contribuyen
a crear esas condiciones óptimas que necesitamos. No obstante todos los virus
amenazantes que circulan, hoy queremos traer un texto que elaboró
Liliana Santín,
joven maestra de una escuela primaria de nuestro barrio, y que fuera el discurso
leido en la Plazoleta Montserrat en el último mes de junio, en el acto comunitario
llevado a cabo por el EMBLEMA BARRIAL.
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LA HISTORIA DEL CANDOMBE

El candombe es mucho más que un género musical. Para sus practicantes es una forma de vivir, un estado de ánimo, una cultura. Si bien es original de la actual Angola, de donde fue llevado a Sudamérica durante los siglos XVII y XVIII por personas africanas de color que habían sido vendidas como esclavos.

Originalmente concebida como pantomima de la coronación de los reyes congos, imitando en la vestimenta y en ciertas figuras coreográficas, las costumbres de los reyes blancos, aunó elementos de la religión bantú y la católica. En una etapa inicial se enriqueció con figuras de contradanza, cuadrilla y otros elementos coreográficos asimilados hábilmente de la cultura blanca. En la ciudad de Buenos Aires, los barrios de San Telmo, Monserrat, La Concepción y Santa Lucía, congregaban multitudes al compás de su ritmo. Fue decreciendo paralelamente con la extinción de la raza negra, diezmada por las guerras y epidemias, y con el caudal inmigratorio que desplazó a los morenos del servicio doméstico, de los oficios artesanales y también de los puestos callejeros.

Monserrat fue en tiempos coloniales el antiguo "barrio del tambor", creado en 1769 alrededor de la iglesia y parroquia del mismo nombre. Allí vivieron desde fines del siglo XVIII varias comunidades de negros que integraban "repúblicas" como Cabunda, Banguela, Mondongo y Angola. Eran devotos de la virgen morena de Monserrat. En los bailes y candombes de Reyes recreaban imaginariamente su vida africana y elegían sus autoridades. Calles como las actuales Chile o México eran zanjones que marcaban el límite de la ciudad, el viejo matadero estaba cerca. Se dice que en México 567, donde está hoy la Escuela Nacional de Música —que originalmente fue sede de la Biblioteca Nacional—, funcionó un depósito de esclavos o la sede de una de aquellas "repúblicas" de negros libertos. Los cuidadores del edificio oían voces ya en la década de 1940. Monserrat abunda en relatos semejantes. Por caso, en Chile al 1200 hay un caserón
que también alimenta la leyenda de los fantasmas. Según el investigador uruguayo
Néstor Ganduglia, esa leyenda es la de los "pretos", fantasmas de negros ancianos
que se limitan a recordar el pasado originario del barrio.

El candombe, se toca con la denominada "Cuerdas de Tambores", integrada por un número que va de 3 a más de 80 percusionistas, que ejecutan los Tambores tradicionales: Chico, Repique y Piano.

Además, se generan representaciones de personajes característicos, tales como Mama Vieja, El Gramillero, El Escobero y un numeroso cuerpo de baile que los acompañan.

Característico de una raza que padeció sufrimientos inhumanos y encontró en esta música una forma de escapar de su realidad (aunque sea momentáneamente) ahondó
en la cultura de un barrio que aún hoy lo mantiene como estandarte.


   
 
   
Liliana Santín
 
   
       
 
     
 
 



EDITORIAL



Por Rosa Galzerano
Responsable
de la publicación gráfica
Aquí Montserrat
y de la presente
página del barrio.


   
Montserrat
¡Salud! Saludo. Saludamos a todos


 
     


Saludar es salud, en tanto nos reconocemos en quienes están a nuestro lado. El barrio es nuestro terruño, el lugar que a diario compartimos con nuestros vecinos y que, supuestamente, más conocemos.

En Montserrat vivimos, trabajamos, o a veces pasamos por aquí. Delimitado por Avda. Entre Ríos, Rivadavia, La Rábida Norte, Ingeniero Huergo, Chile, Piedras y Avenida Independencia, es uno de los barrios más tradicionales de Buenos Aires y quizás, por
eso mismo, no disponga de una única peculiaridad que lo distinga.

Diverso y múltiple, amalgama la novedad de hoy y los resabios de la Gran Aldea.


 
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El título y el párrafo inicial del presente editorial, es copia textual del ejemplar Nº 1 de nuestra publicación gráfica; el que se imprimió en abril de 1989 y se agotó rápidamente tanto, que hubo que reimprimirlo. En aquella oportunidad, la Asociación del Personal Superior de Segba, sita en San José 225, se hizo cargo y gracias a su gentileza, pudimos disponer de otros 2000 ejemplares que, al sumarse a los anteriores, hicieron un total de 4000 en la primera tirada. El tema, que fuera motivador de nuestras ediciones barriales, lo traemos por su actual vigencia: La SALUD, prioridad absoluta que siempre debemos atender y preservar como bien supremo.

Veinte años no es nada y también es algo. La novedad de descubrirnos en el barrio del
CENTRO nos consolidó y nos ha constituido en uno de los CENTROS VIRTUALES de Montserrat. Estamos entre los muchos centros activos que aquí existen, sumamos y acrecentamos, porque entendemos que en unión y libertad promovemos conocimiento.
Nuestro bastión es la expresión y la comunicación. Palabras, imágenes y sonidos que
nos representan y nos posibilitan la reflexión, la difusión, la participación y la inclusión
en un quehacer productivo. La comunicación es salud, en tanto nos presentamos y admitimos la presencia de los demás, con límites y sin avasallamientos, en un dificilísimo equilibrio que, a diario, tenemos que recrear.

Más allá de nosotros, el barrio por sí mismo se ha transformado y advertimos que está
en vías de revalorarizar su lugar en la ciudad. Si bien, aún falta mucho por hacer, hemos tomado conciencia de la importancia de nuestra participación comunitaria. El espacio público nos involucra y nos hace responsables de cuanto tenemos y cuánto nos falta. Las COMUNAS ciudadanas, establecidas por ley, son ya una necesidad impostergable y se concretarán en la medida de nuestra preparación y decisión. Los organismos oficiales y las distintas organizaciones no gubernamentales llevan a cabo acciones preparatorias
que, muy próximamente, esperamos que sean una lograda realidad.

En las plazas y calles realizamos encuentros en los que celebramos la participación y
el reconocimiento mutuo. Procuramos la recuperación del espacio público que se hace común y propio, porque propicia la amistad, el diálogo y el bienestar. Los bancos en la Avenida y en el frente de algunas heladerías, así como las mesas y las sillas de bares o restaurantes son mensajes elocuentes de una voluntad vecinal de compartir, establecer
lazos, brindarnos confianza, salud y seguridad.

Desde esta perspectiva, tratamos de detectar necesidades e implementar soluciones: hacen falta más espacios verdes, más calles peatonales con árboles y bancos, instalar
el imprescindible Centro de Salud que hace años gestiona la Asociación de Fomento Montserrat, sin olvidar la creación de otro centro deportivo, cultural y educativo. El barrio permanece abierto a las inquietudes e iniciativas mediante la red de Montserrat que trabaja, conjuntamente, con todos y cada uno de los vecinos que tienen ideas y ganas de hacer. A la vez, convoca a todas las asociaciones que existen en el barrio
para cuidarnos, ayudarnos, favorecer proyectos y concretar realidades que beneficien,
íntegramente, a la comunidad barrial de Montserrat.

Es seguro que, con esta actitud general, lograremos mejorar nuestras condiciones para enfrentar los desafíos que en estos tiempos se nos impone, y no podemos desatender.
Nuestra salud agradecida, porque para vivir necesitamos alimentarnos no sólo de pan.

   
 
   
  El clima y LA SALUD EN LATINOAMÉRICA ver nota del 14 de mayo de 2009...

 
       
       
       
 

Montserrat cultural y comercial
 
   
EDITORIAL


Por Oscar Moreno

Comunicador social
y comerciante
del barrio
Montserrat
 



En el barrio Montserrat se desarrollan muchas de las variadas actividades culturales
y comerciales de toda la ciudad de Buenos Aires. El carácter histórico del barrio hace obvio su caudal cultural, donde también se produce un importante quehacer comercial. Mi experiencia en la zona me lleva a hacer algunas manifestaciones sobre el rol social que los comerciantes cumplimos a diario y que hace a nuestra cultura.

En todo comercio, hay un intercambio de bienes que satisfacen necesidades. Son transacciones que entrañan reflexión y valor humano para encontrar coincidencias. Aprender a negociar es útil e imprescindible para la mutua conveniencia que, a veces, conduce a la pérdida de algunos beneficios a cambio de una actitud espejada con el otro, que también está allí para hacer negocio y obtener un margen de ganancia.

Pero, en el ámbito estrictamente humano, más que negociar tendríamos que hablar de compartir y establecer acuerdos. Acordar hace referencia al corazón, al sentimiento implícito en las relaciones humanas, por las que somos capaces de compartir. Nadie debe compensarme por lo que doy con el corazón. Mi recompensa es lo que ofrendo y no hay nada para negociar. En la amistad, en la familia y en la pareja prevalecen los acuerdos. Creo que con el difícil arte de acuerdos y negocios construimos nuestro común bagaje cultural.

En este nuevo año comercial que, juntamente con el mes de marzo, iniciamos en Argentina, quiero saludar a toda la comunidad planetaria con mis más fervientes  anhelos de superación en el ámbito de las relaciones humanas y comerciales. Que nuestra cultura nos ayude a mejorarnos humanamente, y a fortalecernos ante las situaciones adversas que afrontamos.

Cada uno tiene una historia y todos como grupo tenemos la nuestra; hayamos sido arrasados o bendecidos, el remedio es construir desde y con lo que realmente nos ha quedado. Cada persona ha debido superar momentos de hecatombe interna o externa, y sólo ha podido rehacerse cuando desde su interior aprendió a confiar en los recursos que aún guardaba. Nadie resurge únicamente por sus propias esperanzas o sólo por la ayuda que de afuera le puedan proporcionar. Es esperable que la mano amiga nos haga el camino más fácil, o menos doloroso, pero tenemos que comprender que de nada nos servirá si no recurrimos a nuestra propia riqueza, a nuestros más recónditos recursos,
a nuestra sapiencia y creatividad, a nuestra capacidad de esfuerzo y trabajo.

Durante este 2009 de grandes desafíos, construyamos nuestros bienes comunes con cuanto hemos aprendido, disfrutado y padecido. Desde nuestra individualidad, y con nuestra comunidad, continuemos con el trabajo fecundo que nos conducirá a la conquista de esa ansiada y necesaria madurez que promueve el bienestar general.


 
 
         
¡Salud, suerte y coraje!
 
     
   
El crecimiento del comercio justo
editorial de LaNacion.com publicado el 09/03/2009 ver...


 
       
 


EDITORIAL
 

Montserrat en blanco y negro
 
   

Por Rosa Galzerano
Responsable
de la publicación gráfica
Aquí Montserrat
y de la presente
página del barrio.
 



La arbitrariedad, con la consiguiente imposición de las condiciones de nuestra óptica particular, pareciera tener la misma vigencia que en la época de las cavernas y regir todavía hasta en la actualidad que nos toca vivir.

Se nos hace difícil respetar la naturaleza, el ambiente que nos rodea y a quienes se encuentran en él, se trate de plantas, animales, tierras, montañas, ríos o personas. A cuanto encontramos queremos imprimirle nuestra impronta, sello, idea o creencia, casi como si fuéramos creadores de todo lo que existe. Nuestro ser insignificante no se conforma con su simple rol humano y nos sentimos DIOSES infalibles que saben por dónde deben circular los ríos, de qué color deben ser las flores y la piel humana. La omnipotencia del pensamiento infantil persiste en jerarquizaciones absurdas y propias de cada cual, a veces también compartidas por grandes grupos, poblaciones y naciones del orbe.

Los prejuicios, han existido, existen y seguramente existirán en el futuro, pero en el inicio de este siglo XXI se insinúan algunos cambios auspiciosos. Hay una incipiente flexibilización de criterios y un reconocimiento de la multiplicidad en el universo. Sabemos que nuestros congéneres pueden ser albinos o negros, y que pueden optar por costumbres o pensamientos diferentes, sin ser despreciados por ello.

No obstante, podemos admitir pero no tolerar, y aunque hay consenso para aceptar diferencias y tener mayor tolerancia
, podemos continuar con nuestras limitaciones conceptuales. Así somos: falibles y cómodamente instalados en nuestro ser rígido.

El barrio Montserrat ligado a su histórica identificación con las Naciones Negras
conlleva una antigüa y virtual descalificación, insostenible racionalmente, pero que aún se advierte en los eufemismos para nombrarlo o para ni siquiera mencionarlo. Nos sorprendemos por nuestra capacidad para silenciar un nombre, re-negado por años en esta comunidad en la que vivimos y donde marginamos la propia historia.

En estos días, en que el mundo se conmueve por la asunción de un presidente negro en los Estados Unidos de América, la reflexión
merodea nuestro espacio más cercano y tan porteño.

¡¿Será por esto que lo olvidamos tanto?!