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aquí
MONTSERRAT
 
www.aquimontserrat.com.ar
 
barrio de buenos aires
Argentina
 
   
 
EDITORIAL


Por Rosa Galzerano
Responsable de
la publicación gráfica
Aquí Montserrat
y de la presente
página del Barrio

 
22 años no es nada
     


En el pasado mes de abril, Aquí Montserrat cumplió 22 años. La hiperinflación de 1989 alumbró su primera edición en papel. Hoy, parafraseando a las letras del tango, rememoramos su trayectoria, recapacitamos por aquella audacia y nos alegramos por el sorprendente acompañamiento de entonces, el de después y el de ahora.

Desde allí hasta aquí, atravesamos los más variados vaivenes existenciales: personales, sociales y también globales. En principio, el impacto cibernético nos paralizó, para, finalmente, catapultarnos a esta red de redes. Sin ser nativ@s digitales pudimos incorporarnos gracias a la fuerza de la convicción compartida con nuestr@s vecin@s. También, en aquel momento, la Asociación de Fomento Montserrat se institucionalizaba e inauguraba la actual Plazoleta Montserrat, en San José y México. Además, a partir del año 1990, se sumó la Junta de Estudios Históricos de Montserrat y, así, se multiplican las acciones barriales conjuntas. El barrio toma distancia de una anomia que lo aletargaba y comienza a participar de una recuperación que, muy paulatinamente, se lleva a cabo desde múltiples ámbitos, mediante diversas iniciativas e innumerables participantes.

Aquí Montserrat es uno de los tantos emergentes que han surgido para conocer el lugar en el que estamos: su geografía y sus implicancias, porque parafraseando a Ortega y Gasset coincidimos en que SOY YO Y MIS CIRCUNSTANCIAS... así, son nuestras formas. Nos aproximamos a espacios y pensamientos, jugamos con las palabras, las imágenes y tratamos de reflexionar, entender y conocernos. Nada definitivo ni estructurado, pero con la suficiente y elemental responsabilidad que nos posibilita esta autogestión de años. Sabemos que lo nuestro es sólo un esbozo, una muestra mínima de significados que nuestros visitantes recibirán, percibirán, descartarán y/o integrarán a su propia sapiencia.

Aquí Montserrat es nuestra particular expresión desde el barrio porteño donde vivimos; se trata de un formato personal/ comunitario y compartido con quienes, de alguna manera, se sienten representados. Somos pocos o muchos, semejantes o singulares, según el cristal con que se mire; pero nos encontramos reunidos y a nuestra manera. Aquí estamos en la construcción y el conocimiento de nosotros mismos. Con nosotros, han estado muchos que ya se fueron, mientras otros, desde siempre, continúan estando y hay también tantos más que vienen y se van. Hoy, con este fluir de humanidad, vaya nuestro emotivo recuerdo a María Julia Marín, Norberto García Rosada y María Elena Perri que, en el pasado año 2010, se fueron para no volver. Ellos han sido entusiastas compañeros de la primera hora que aportaron al barrio Montserrat sus sentimientos, tiempo y saber, como posiblemente también lo hacen infinidad de personas anónimas mediante sus trabajos de todos los días.

 
       
¡Nuestro reconocimiento a todos!
         
         
         
         
 

 
EDITORIAL


Por Oscar Moreno

Comunicador social
y comerciante
del barrio
Montserrat
   
Balance del barrio Montserrat
     



Estamos ante el término y comienzo de un nuevo año. Fin y principio de un lapso; un ciclo en el que se nos impone la visión de conjunto y la evaluación de acciones. Realizaciones, postergaciones, éxitos y/o fracasos: experiencias valorables que impactan en la más que particular idiosincracia individual y colectiva.

Cada uno hará el recuento de su propio quehacer, considerando el correlato económico - monetario/ emocional - de satisfacciones y disgustos. Las pérdidas o ganancias solemos inscribirlas en nuestro haber individual, sin involucrarnos con nuestros vecinos o colegas.

Cada cual atiende su juego. Así es y puede ser conveniente, si nos limitamos al día a día, pero si queremos estabilidad, paz y seguridad, por algo más que las urgencias inmediatas, nos será imprescindible ocuparnos de crear lazos, atender, conocer y comprender a todo aquél que pasa a nuestro lado, o permaneció junto a nosotros. Desentendernos de cuanto nos rodea, creyendo que somos una unidad autosuficiente, nos aisla, nos aleja de todo y nos distorsiona la realidad. Nuestras circunstancias nos afectan y es imposible obviarlas.

Aquí, nos encontramos con una de las múltiples posibilidades que tenemos para admitirnos en plural. En un barrio sorprendente y desconocido, hasta por nosotros mismos, hacemos caso omiso de un nombre con tanta historia y significados a desentrañar. Montserrat es aún el barrio que persiste desdibujado y renuente todavía en nuestro vocabulario habitual. Las omisiones, en su detrimento, continúan. Límites y nombre sólo son nimiedades para un olvido que tiende a desconectarnos, colectivamente, de un pasado que decidimos ignorar.

Planificar y construir no suele ser siempre muy claro, aunque sepamos lo que deseamos. ¡¿ Con qué construir la realidad de nuestro futuro?! La respuesta es convincente: CON LO QUE TENEMOS. Debemos echar mano a nuestra propia riqueza, a nuestros recónditos
recursos, a nuestra sapiencia y creatividad, a nuestro trabajo y capacidad, sin dejar de lado la experiencia de nuestros antecesores. Nutrirnos de nuestros recursos genuinos no invalida lo vivido por otros, que han sembrado y proporcionado ancestrales conocimientos.

Decidir que nada del pasado nos sirve, puede ser tan torpe como creer que dependemos únicamente de ello. Hoy,cuando desde nuestro calendario el tiempo adquiere relevancia,
mi deseo es que nos reconozcamos en la unidad espiritual que nos anima desde los siglos remotos, tanto como en la gran geografía planetaria en la que ocupamos este mínimo y peculiar espacio barrial. Que todos y cada uno de nosotros logremos, con nuestro hacer un aporte, válidamente diverso y conjunto. Mis buenos augurios para el año próximo, se centrarían en que podamos trabajar juntos, como si moldéaramos una vasija nueva, según todo lo aprendido, disfrutado y padecido. Intentar un resultado satisfactorio para que como individuos y como comunidad alcancemos nuestra imprescindible madurez.

   
Brindamos ¡Salud y felicidad!