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En el sur -que también existe- el solsticio de junio convoca a renacer. Imperceptible y paulatinamente cada día, la luz del sol nos ilumina por más tiempo. Entonces, por aquí y, según los ciclos de la naturaleza, la noche comienza a decrecer y el día a perdurar. Es así que se nos renuevan las energías, esperanzas, posibilidades y el compromiso con uno mismo es clave.
Más allá de toda la significación histórica que atesora nuestro barrio Montserrat -por lo cual ha sido escenario privilegiado de los festejos del Bicentenario- contamos con un actualísimo circuito comercial que nos permite tener fácil acceso a múltiples rubros. La fisonomía tradicional de Montserrat persiste, pero la dinámica del intercambio se activa con formas, colores y contenidos de locales nuevos que se instalan, se trasladan o cierran. La vida transcurre por estas calles, veredas e interiores. Existen y están a nuestra disposición desde oficinas jurídico-comerciales
hasta las más variadas marcas automotrices; bares y restaurantes para todos los gustos, en donde se visten las noches con la peculiaridad de las colectividades.
En este momento, Montserrat es elegido por inversores inmobiliarios. Las casas, casitas y casonas se refaccionan y hasta se emprenden diversos proyectos edilicios, algunos de los cuales ya están próximos a ser inaugurados. Además, podemos decir que desde su identidad, que lo hace particularmente solidario, es uno de los barrios de la ciudad que no es cruel con quien va de a pie y elige caminar. El afecto y la curiosidad nos llevan a recorrer sus espacios mínimos o extendidos con sorprendido espíritu investigador.
Nuestro entusiasmo por el barrio parece ser bastante compartido, hay muchos recursos que se movilizan, aunque creo que también es posible acrecentarlos. Con las fuerzas renovadas tratemos de rendir más, desde nuestras tareas cotidianas, para hacer un mayor aporte, el mismo que redundará en el propio beneficio. Intentar mejorar la calidad de vida es un compromiso que nos corresponde a todos y cada uno de nosotros.
Con este nuevo renacer de la naturaleza -con el que se inicia este nuevo ciclo- demos también comienzo a un futuro mejor y tratemos de hacer realidad ese mañana anhelado por tantos sueños. Lograr realizarlos es sólo cuestión de decisión convincente, no hace falta creerse un hidalgo, ser un genio o un conquistador. Nada más que comprometerse con lo que cada uno hace, con lo que cada cual puede. Es lo único imprescindible.
SOMOS y HACEMOS el lugar que habitamos. ¿Qué tal si cada uno de nosotros hiciera lo mejor que puede, sin alardear por ello?. Simplemente con esto sería más que suficiente. ¡Buen día! ¡Buen trabajo! ¡Buenos tiempos! ¡Buen vivir! |