Su casa natal

HOY
Avenida
Belgrano 430


Avenida Belgrano
ver...
En
la actualidad,
una de las arterias
más vitales del barrio Montserrat.
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No por mucho conocer se sabe lo conveniente. Considero que la biografía
de Belgrano
no puede quedar circunscripta a la creación de la bandera. Loable
iniciativa, pero
es sólo una obra más entre las muchas que el prócer
realizó en toda su breve vida.
Sabemos poco de Belgrano y conviene recordarlo por su vida ejemplar, a
pesar de sus
humanos errores. La presente reseña del creador de nuestra
enseña patria, está destinada a quienes aún
desconocen algunos datos y se emocionen con el relato.
Con más autoridad, Bartolomé Mitre, ponderó en su
obra, la vida del intelectual,
político, estadista y militar revolucionario, cuya muerte se recuerda
el 20 de Junio.
Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano
nació en una casona familiar,
el 3 de junio de l770, en la calle de Santo Domingo (actual avenida Belgrano
430) de
la ciudad de Buenos Aires, a pocos metros del convento de Santo Domingo,
en
la misma vivienda donde también falleció. Fue el cuarto
hijo de trece hermanos.
Su madre, Josefa González Caseros, era criolla y su padre, Domingo
Belgrano y Peri,
un comerciante italiano emigrado a Cádiz y luego a América,
ya que en el año 1751
se radica en Buenos Aires. "La ocupación de mi padre fue
la de comerciante,
y le tocó el tiempo del monopolio, adquirió riquezas para
vivir cómodamente y
dar a sus hijos la educación mejor de aquella época..."
(Palabras de Manuel Belgrano).
En Buenos Aires cursa las primeras letras. Alumno del Real Colegio de
San Carlos,
es iniciado en latín, filosofía, lógica, física,
metafísica y literatura. Antes de cumplir
la edad de l6
años, sus padres deciden que complete sus estudios en España,
a donde viaja en compañía de su hermano Francisco. Manuel
Belgrano estudia
en la Universidad de Salamanca. En Valladolid, a principios de l789, se
gradúa de
bachiller en leyes , y en 1793 como abogado. Pero en su Autobiografía,
nos expresa:
"Confieso que mi aplicación no la contraje tanto a la carrera
que había ido a
emprender, como al estudio de los idiomas vivos , de la economía
política al
derecho público, y que en los primeros momentos en que tuve la
suerte de
encontrar hombres amantes del bien público que me manifestaron
sus útiles
ideas, se apoderó de mí el deseo de propender cuanto pudiese
al provecho
general, y adquirir renombre con mis trabajos hacia tan importante objeto,
dirigiéndolos particularmente a favor de la patria."
En España, como en el resto de Europa, se vivía el auge
de los estudios sobre
economía política y Manuel Belgrano se vincula con sociedades
económicas y
destacadas personalidades en esa materia. Recibe la influencia de la Ilustración
Española, que se diferencia de la francesa, ya que no deja de lado
la religión y
respeta la figura del monarca. Llega a ser presidente de la Academia de
Práctica
Forense y Economía Política en Salamanca y durante su permanencia
en Madrid
es miembro de la Academia de Santa Bárbara.
Cuando en enero del año 1794 se crea el Consulado en Buenos Aires,
Belgrano
asume su Secretaría el 2 de Junio de ese mismo año. Comienza,
a partir de entonces,
su febril actividad en pro del progreso. En el año 1797 se le concede
el grado de
capitán de las milicias urbanas de infantería de Buenos
Aires y logra que en el año 1799, inicien sus actividades las escuelas
de Dibujo, Matemáticas y Náutica, creadas por el Consulado.
También colabora con Francisco Cabello y Mesa en el Telégrafo
Mercantil, primer periódico del Río de la Plata.
En el año1802, Hipólito Vieytes, contando con el auspicio
de Belgrano, inicia la edición del Semanario de Agricultura, Industria
y Comercio.
Participa en la fallida defensa de la ciudad contra el invasor inglés
y para no prestarle
juramento de obediencia, pasará a la Banda Oriental. Después
de la victoria, se
lo elegirá sargento mayor del Cuerpo de Patricios. En la segunda
invasión, en 1807
participa en la defensa de Buenos Aires frente al ataque inglés,
como ayudante del
maestre general, coronel César Balbiani. Se opone al movimiento
dirigido por Martín
de Álzaga para derrocar a Liniers. Y en los albores de 1810 comienza
a editar
el Correo de Comercio, satisfaciendo un pedido del Virrey Cisneros, pero
el 14 de Abril,
concurre por última vez a las sesiones del Consulado, cuya secretaría
deja de ejercer.
El 22 de Mayo participa del Cabildo Abierto, en el que vota a favor de
la cesantía del
virrey Cisneros. El 25 de Mayo, es designado vocal de la Junta Provisoria
de Gobierno.
Y más tarde, es nombrado jefe de la expedición al Paraguay,
en la cual no tiene éxito.
En 1812 crea la bandera argentina y la enarbola por primera vez. Suplantado
por
San Martín en el Ejército del Norte, parte a Londres en
misión diplomática, juntamente
con Bernardino Rivadavia. Finalmente en 1816 vuelve a comandar el Ejército
del Norte.
El 20 de junio de 1820 muere derrumbado por su enfermedad, pobre y abandonado
por su patria. Un único periódico de Buenos Aires, El
Despertador Filantrópico, publica
un artículo sobre la muerte del prócer, y su obituario fue
tan escueto que no pudo
mostrar la dimensión de su personalidad ni destacar toda la multifacética
actividad
pública que desplegó a lo largo de su vida como abogado,
periodista, economista,
diplomático estadista y militar.
Hasta aquí,
sería suficiente la reseña biográfica de Manuel Belgrano,
pero corresponde agregar algo más, en función de evitar
que perduren equívocos y desinformaciones
sobre este hombre admirable. Me extenderé sobre dos temas casi
sin difusión hasta hoy,
y prácticamente desconocidos para el gran público.
Uno, postergado y silenciado, es el interés y actividad que desplegó
por la educación
de la mujer. Juan Carlos Zuretti escribió: "El combate a la
ociosidad es proyectado
por Belgrano en todas sus posibilidades. Para dar ocupación a las
gentes pobres,
y en particular a los niños, le parece recomendable el establecimiento
de escuelas
de hilazas de lana y algodón..."trayendo de Europa todos
los tornos necesarios,
los maestros que enseñen su uso a los niños y las maestras
que enseñen a las niñas,
pues contemplo utilísimo que haya esta separación en la
escuela", con lo que expresa
su poca simpatía por la coeducación". Belgrano optaba
por la separación de sexos en la
escuela, de acuerdo a la tradición católica que establecía
esa norma en aquel momento.
Pero, advierte la importancia de la mujer en el quehacer de la Patria.
Si bien Belgrano
no busca formar mujeres intelectuales, reconoce tener presente a la madre
de familia.
Procuró siempre alejarla de la ignorancia y fomentar la virtud.
Es Belgrano, en el Río
de la Plata, uno de los primeros en ocuparse de la educación de
la mujer, buscando
dignificarla en todos los sentidos.
El otro
tema, es considerar a Manuel Belgrano un afeminado, suposición
muy alejada
de la verdad. Belgrano conoció muchas mujeres en su vida, tanto
en España durante
su juventud y luego en la alta sociedad del Buenos Ares colonial. Se dedicó
a la emancipación del país con entusiasmo, pero esto no
fue impedimento para que continuara
teniendo amigas. El rumor, todavía vigente, acerca de su afeminamiento
surge por su carácter amable, sensible, fino y delicado; contando
también con el tono aflautado de
su voz. A raíz de esta voz, se suscitó su enemistad con
Manuel Dorrego. Incidió también
su profunda fe católica, que lo llevó a imponer en sus tropas
una disciplina espartana.
En su ejército, se acaban los bailes, las mujeres y las barajas.
Por las noches, irrumpe
en los cuarteles para sorprender a oficiales desobedientes. Despectivamente,
lo llamaban Bomberito de la Patria. Mitre le reprocha la disciplina
monástica, excesiva, que imponía
a su tropa. Había prácticas religiosas continuas, y ejercía
una severidad extrema, aún respecto de la vida privada de los oficiales.
En este proceder, además de su gran catolicismo, lo guiaba el espectáculo
desagradable que habían ofrecido sus oficiales
y los capellanes del ejército.
Todos estos comportamientos no lo favorecieron y enseguida, lo tildaron
de afeminado. Nadie, sino la historia, iba a conocer sus aventuras con
diversas mujeres, y algunas
de ellas, casadas. Belgrano, debido a su rango, pudo haber elegido esposa
en los lugares más destacados: Buenos Aires, Córdoba, Salta,
Jujuy o Santiago del Estero, de donde provenía su familia materna.
Buena figura, delgado, tez blanca, pelo rubio y ojos azules;
era buen mozo, abogado, culto, había ocupado altos cargos, y estaba
relacionado con todas las familias de la sociedad porteña. Un ejemplo
es su vinculación con María Josefa Ezcurra (1785-1856) hermana
de Encarnación Ezcurra de Rosas, esposa de Juan Manuel.
De esta relación tuvo un hijo ilegítimo, que fuera adoptado
y criado por Rosas, y que se llamó Pedro Rosas y Belgrano.
Pero su más grande amor fue una niña de 15 años que
conoció en Tucumán.
Era María de los Dolores Helguero. Pasaron los años, y a
mediados de 1816,
Dolores ya tenía 19 años, y era una hermosa tucumana de
buena familia.
El general, que tenia 46 años, se enamoró de ella, y fue
correspondido en su amor.
A lo largo de dos años no dejaron de verse, y fueron el comentario
social.
Como dice Fray Jacinto Carrasco: "Su conducta fue siempre clara
y recta.
Por eso, cuando vio que nacía en su corazón ese amor por
la joven tucumana,
y su conciencia no le permitía llegar a ella sino por el matrimonio,
resolvió
casarse con Dolores; y se hubiera casado, si la fatalidad no se hubiera
interpuesto
en el camino". En efecto, finalizando 1818, Belgrano recibió
órdenes del gobierno
de marchar rumbo al sur. Pero el 4 de mayo de 1819, nace Manuela Mónica
del
Sagrado Corazón, y entonces Dolores por orden de sus padres, se
casa con un catamarqueño de apellido Rivas. Cuando Rondeau le autoriza
a dejar su cargo
para poder atender su salud, que empeoraba cada día, parte rumbo
a Tucumán,
adonde llega en noviembre de 1819. Dolores, apenas enterada de la llegada
del general, corrió a su lado, y junto a su hijita, hizo más
llevadero el sufrimiento
por el que pasaba Belgrano. El marido de Dolores se había trasladado
a Bolivia,
y Belgrano continuamente averiguaba si aún estaba con vida, porque
él quería
cumplir su promesa y contraer nupcias con Dolores. Pero, a causa de su
enfermedad,
partió a Buenos Aires en un viaje sin retorno.
Dolores tenía entonces 23 años y su hija Manuela cumpliría
un año. Finalmente,
el gobierno provincial le da una exigua ayuda financiera para atender
su salud. Mas,
el 20 de junio de 1820, muere, pobre y abandonado. La posteridad, en alguna
medida,
trata de reparar y reconoce que desapareció de entre los mortales,
un hombre
que es la admiración del Suelo Argentino, y el ornamento de la
República por sus
virtudes cívicas, por su moral severa, y su patriótico desinterés.
De Belgrano no queda
sino un vástago ilustre, que lleva sus facciones y que tanto recomendó
en su agonía.
Sus restos fueron depositados, sin pompa, bajo sencilla losa, en el atrio
de la Iglesia
más cercana a su morada. Allí reposaron como en un depósito
sagrado, hasta que
por suscripción pública se construyó un mausoleo
al que se lo trasladó en el año 1903.
Hoy se encuentra en el mismo lugar, y es posible rendirle homenaje cuando
ingresamos
a la Iglesia del Rosario, en la esquina de la calle Defensa y Av. Belgrano
de nuestro
actual barrio Montserrat.
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