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Argentina
René Favaloro
 
en un día de trabajo

Corazón Planetario de Gyula Kósice
y Perspectiva edilicia de la Fundación Favaloro
Inauguración: 1 de junio de 1992 en Avda. Belgrano 1746
(Entre Solís y Avda.Entre Ríos)

 
Tapa de nuestra edición gráfica Nº 14 / año 1992
     
En el año 2001, en un diario de España, se publica un recuerdo de Carlos Penelas y hoy,
gentilmente, lo comparte con nosotros:
 
     

Presencia de René Favaloro

En 1979 Favaloro escribió: “Habrá que comprender que el hombre forma parte de una sociedad a la cual debe entregarse para mejorarla. Se ha terminado la etapa individualista”.
El doctor René G. Favaloro es el único médico argentino que figura en un trabajo de la historia de la medicina de los Estados Unidos entre los que más contribuyeron al desarrollo de la medicina moderna desde la II Guerra Mundial. Fue además el creador del by-pass y candidato al Premio Nobel de Medicina. El año pasado, en una reunión médica realizada en Boca Ratón, Estados Unidos, había sido seleccionado entre las “Leyendas del Milenio”: las cinco personalidades más importantes en la historia de la cirugía cardiovascular.
Viajé por lo más profundo de mí. Lo hice acompañado por dos seres nobles, por dos amigos: el doctor Mariano Favaloro –primo de René– y Abram Moszenberg –amigo de toda su vida. Veíamos la pampa, sentíamos el frío, el viento, la desolación. A medida que recorríamos ese camino mítico en una fecha tan especial, advertía en mí que vibraba un mundo desconocido, un sentir agónico. Llegaban a mí imágenes, recuerdos, evocaciones.
Mientras observaba las extensiones inimaginables de un campo con poco ganado y menos sembradío, recordaba las veces que me mostraba fotografías de la Cleveland Clinic o me hablaba del profesor Mainetti o de los doctores Finocchietto. Juntos admirábamos a Alfredo Zitarrosa. Con él hablábamos de Thoreau, de Martínez Estrada y de Hudson. De San Martín y del General Paz.
Pudo haber sido Ministro de Salud de la Nación, rector de la Universidad Nacional de Buenos Aires, Intendente de la Ciudad de Buenos Aires, Senador Nacional, Gobernador de la Provincia de Buenos Aires o Vicepresidente de la Nación. Le angustiaban los problemas de la salud, la injusticia social, el hambre, el tráfico de drogas, la comercialización de la medicina.
Cuando hice uso de la palabra, entre otras cosas recordé nuestra fraternal amistad. “Hoy nos damos cuenta de que el país le quedó chico al doctor, es mucho más que todos nosotros, que funcionarios, políticos, demagogos, corruptos, hipócritas...”
Jacinto Aráuz es el lugar donde trabajó con su querido hermano Juan José. Donde Tony, su esposa, su compañera de toda la vida, lo ayudó con tesón y amor. La clínica sigue funcionando con el esfuerzo de la comunidad y de su médico actual, que heredó el sacrificio sin límites.
Favaloro, junto a los más progresistas del pueblo, impulsó el alumbrado, la educación, los actos culturales y el agua potable. Fue uno de los fundadores de la Cooperativa Popular de Servicios y Obras Públicas.
Siempre quiso que se lo recordara como maestro, como docente. Con tristeza evoco su escritorio, su mano derecha, su índice. Me señala fotografías de Mason Sones, George Crile, Donald Effler, William Proudfit. Y lo escucho una vez más contarme aquella inolvidable operación de by-pass que realizó en mayo de 1967 en la sala 17 de la Cleveland Clinic.
Ahora, al lado de su monumento, cerca de los caldenes también hay un jacarandá con tierra del bosque platense. Acudió todo el pueblo a evocar al médico rural. Y gente de los pueblos vecinos. Con Eduardo Ferma nos despedimos con un abrazo cargado de congoja y dolor. El regreso fue otro. No era la misma persona la que regresaba.
Lo conocí en 1978 con motivo de la publicación de mi libro Conversaciones con Luis Franco. A partir de ese momento iniciamos una amistad fraternal, para siempre. Lo admiré y lo admiro. Al mes de su suicidio renuncié a mi trabajo sin tener tarea sustitutiva. Le manifesté en carta documento a quien tomó la dirección del Instituto: “Es probable que usted entienda que los principios están por encima de las conveniencias”. Renuncié en homenaje a mi recuerdo de él y en homenaje a mi propia conciencia. El doctor René Favaloro hubiera cumplido este 12 de julio setenta y ocho años. Estaría como uno de los pocos referentes morales de una sociedad corrupta y decadente. Dejó escrito un libro inédito. Reunía tres conferencias internacionales. Lo ayudé hasta último momento en este proyecto. Sería de verdadera trascendencia su publicación. Ignoro el motivo por el cual aún no se ha publicado pues tramité con una editorial importante su comercialización. El prólogo, de una página y media, estaba terminado.

En 1997 había dicho: “La crisis en el sistema de salud es un problema serio que irá empeorando si no se toman medidas en el corto plazo. Los índices de mortalidad infantil, pobreza y bajo nivel educativo reflejan que el país ha retrocedido en estos temas claves”.

 
Carlos Penelas
www.carlospenelas.8k.com
 
 
   
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