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MONTSERRAT
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barrio de buenos aires
Argentina
Mayo de 2000 en la localidad de Guerrero

El río, los árboles y el castillo
 
 
por Stella Maris Trotta
 

Siempre me intrigó el castillo tan lindo que en la localidad
de Guerrero veo desde la ruta cuando voy a Pinamar.
Incita a todos los viajantes a mirarlo, ya que su arquitectura nos recuerda los cuentos de hadas y está rodeado a su vez de un gran bosque y un pequeño lago. Escondido detrás la arboleda, irrumpe en el paisaje
de repente. Es un impacto fugaz, estoy de viaje y,
sin embargo, me detengo a pensar en los secretos
que pudiera encerrar.

Llevada por mi curiosidad, un día en que viajaba con
unas amigas decidimos visitarlo e investigar su historia.
Allí, nos enteramos que su propietaria habría sido una integrante de la alta sociedad porteña. Casada con don Martín de Alzaga, terrateniente y dueño de grandes extensiones de tierra en el lugar, queda viuda a la edad
de 24 años. Su nombre es FELICITAS GUERRERO quien, hacia el final del siglo XIX tuvo gran trascendencia en
la época, no sólo por la proyección económica que le dio
al país -al impulsar la ganadería- sino por su atormentada vida sentimental. La cautivante historia habla de coraje, riquezas, amores encontrados, asesinatos y suicidios.

Era una joven muy bella que combinaba su vida de trabajo en el campo -al que supo amar- con su asistencia frecuente a reuniones y bailes porteños. Por el despecho
de un varón que la pretendió para sí mismo, fue víctima
de violencia y murió en la plenitud de su juventud.

Hoy, en su memoria y en el lugar donde encontró la
muerte, se erige una iglesia que lleva su nombre para
que todos aquéllos que la amaban puedan recordarla
y también, entre quienes me incluyo, la historia cautivó.

Toda persona que pasa frente al castillo en Guerrero,
siente una fuerte atracción, como si el encanto de Felicitas aún siguiera flotando. De ese lugar emana parte de un misterio y un sentimiento singular.
 
 
 
 
- Nota de Clarín ver...

Casa de la Sociedad Argentina de Escritores

sita en la calle México 524 del barrio Montserrat
 
En la actualidad, el edificio, acondicionado para las
diversas actividades que en éí se realizan, mantiene
las líneas y muchas de sus características originales.
Previo a que la S.A.D.E. adquiriera la propiedad sólo perteneció a cuatro familias, en el curso de igual
número de centurias. Hacia el año 1609 se le otorgan mercedes de tierras a Francisco Pérez de Burgos
en premio a sus méritos y servicios, de las cuales
una le adjudica la propiedad de la manzana comprendida entre las calles hoy denominadas
México, Bolívar, Chile y Perú.
La construcción existente data del siglo XIX y
constituye un testimonio representativo de
lo que ha sido una vivienda familiar porteña.
Precisamente, fue la casa natal
de F
elicitas Guerrero de Álzaga.


 

 
Fotografías: María Elais Avanza - Fecha: Agosto de 2003
 
 
     
 
 JUEVES 4 de Septiembre de 2003
juan esteban serchio ( [email protected] )
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En Barracas
La iglesia de Santa Felicitas está a punto de recuperar su esplendor
La embajada de Alemania donó 80.000 euros para la restauración de los techos

  • Con el dinero arreglarán los problemas de filtraciones y humedad que sufre el templo
  • Para festejar, habrá un concierto de órgano gratuito y abierto al público

  • Buenas noticias para los vecinos del barrio de Barracas, y también para los defensores del patrimonio urbano: después de mucho penar por la permanente falta de recursos, la recuperación definitiva de la iglesia Santa Felicitas está camino de concretarse. La semana última, la embajada de Alemania le entregó a la Secretaría de Cultura del gobierno porteño los 80.000 euros necesarios para costear la reparación de los techos y las paredes de este fabuloso edificio, que actualmente sufre los achaques propios de la "edad".

    Las filtraciones y la humedad han ido descascarando parte de la magnífica pintura mural del interior. Pero, si los vientos electorales no soplan a contramano, dentro de diez días un equipo de expertos se trepará a los andamios para dar inicio a la etapa más importante de la restauración, que comprende el salvamento de las vigas estructurales, la desoxidación de las crestas y la limpieza de cornisas.

    También retirarán correas y entablonados, que están deteriorados como consecuencia de las lluvias y las larvas, y los reemplazarán y tratarán con productos especiales para evitar la acción de los insectos. Entre otras tareas, cambiarán las pizarras del techo por otras que imitan la forma de una escama redonda, como eran las originales.

    El próximo martes se firmará el Convenio Administrativo de Colaboración Cultural entre la Secretaría de Cultura de la Ciudad y el Arzobispado de Buenos Aires para acordar puntos esenciales de este proyecto, tal vez, el más esperado por los vecinos del barrio. Para festejar, ese día habrá un concierto de órgano gratuito (ver recuadro).

    Pasión en Barracas

    La iglesia de Santa Felicitas es la única que depende del gobierno porteño. Emplazada frente a la plaza Colombia, sobre Isabel la Católica y Pinzón, el templo encierra un gran valor artístico, aunque se ha hecho más famoso por la trágica historia de amor que le dio origen y que aún hoy alimenta las más insólitas leyendas.

    Fue diseñado por el arquitecto Ernesto Bunge a pedido de la familia Guerrero, que lo inauguró discretamente en 1876, cuatro años después de que su hija Felicitas fue asesinada por un festejante despechado. La joven había contraído matrimonio a los 16 años con don Martín Alzaga, un hombre que la doblaba en edad y que la dejó viuda cuando ella tenía 22.

    Los libros de la época la recuerdan como a una mujer hermosa y dueña de una envidiable lista de pretendientes, a cual más aristocrático y acaudalado. Entre los candidatos que disputaban su mano estaba Enrique Ocampo, hijo de una tradicional familia porteña. Pero apenas el hombre se enteró de que la viuda había aceptado la oferta de matrimonio del estanciero Samuel Sáenz Valiente, cayó preso de un desequilibrio mental.

    Según la historia, la tarde del 29 de enero de 1872, Felicitas había ido de compras a la ciudad y a presenciar los festejos de la inauguración de un puente sobre el río Salado, que entonces bañaba las orillas de su estancia. Cuando regresó a su domicilio, Ocampo la aguardaba sentado en el living y, tras una acalorada discusión, el enamorado sacó un revolver y la mató.

    El arquitecto Bunge se había formado en Berlín, y por ello levantó un templo que da cuenta de las influencias en su formación.

    De estilo gótico románico, la iglesia consta de una sola nave, con crucero y cúpula, la decoración interior combina mármoles, estucos y detalles pictóricos, con tres altares de mampostería policromada y vitrales de origen francés que, casualmente, están también siendo reparados y por nadie mejor que Félix Bunge, bisnieto del arquitecto que ayudó a construir el templo que recuerda la vida de Felicitas Guerrero.

    Por Marina Gambier
    De la Redacción de LA NACION

    Detalles

    Donación: con el aporte de la sede diplomática de Alemania, se podrán reparar los techos y los muros, cuyo costo fue presupuestado en 150.000 pesos. A cargo de la obra está la firma Dörfler, de una familia que lleva tres siglos reparando cúpulas y techos de monumentos históricos.

    Duración: las obras comenzarán dentro de diez días y su finalización está prevista para dentro de cinco meses. Luego de esa etapa, se procederá a la restauración de la pintura mural original.

    Estilo: es de estilo gótico románico y refleja las influencias que recibió en su formación el arquitecto argentino Ernesto Bunge, diplomado en Berlín.

    Párroco: a cargo del templo Santa Felicitas está el padre Dante Galeazzi, un verdadero guardián, capaz de limpiar los pisos, sacarles lustre a las lámparas y a los bancos y, además, pagar de su bolsillo arreglos importantes, sólo por el inmenso cariño que tiene por esos muros antiguos.


    Si desea acceder a más información, contenidos relacionados, material audiovisual y opiniones de nuestros lectores ingrese en : http://www.lanacion.com.ar/03/09/04/dg_524519.asp



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    Escudo de la Familia Guerrero
     
     

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