Santiago de Liniers y Bremond. Marino y funcionario. Nació en
Nort Deux Sévres (Francia), el 25 de julio de 1753, siendo hijo
del capitán Santiago Luis de Liniers y de Enriqueta Teresa de
Bremond. Entró muy joven a las armas como paje del Gran Maestre
de la Orden de Malta, Manuel Pinto de Fonseca, actuando en Valetta en
acciones contra los piratas berberiscos.
En 1768, de regreso en Francia, fue subteniente de caballería
hasta 1774, del Regimiento del Royal-Piémont. Actuó como
ayudante del Príncipe Camilo de Rohan en la campaña que
partió de Cádiz a las costas africanas(1774-75). Al regresar
entró al Colegio de Guardamarinas de Cádiz. Cumplió
misión de patrullajes en el Mediterráneo, y vino a América
en 1776 como alférez de la expedición de Don Pedro de
Cevallos, que tomó Santa Catalina y atacó la Colonia del
Sacramento, combatiendo contra los portugueses.
En 1778, en España, estuvo a las órdenes del marqués
de Vaux, en la escuadra combinada franco-española, y en 1779,
adquirió notoriedad logrando abordar una nave inglesa utilizando
simples chalupas. En 1780, pudo apoderarse de otras dos en Mahon, cuando
desempeñaba tareas de protección de los galeones comerciales,
acción por la que lo promovieron a teniente de navío.
Tuvo actuación brillante en el sitio de Gibraltar; se desempeñó
como mensajero especial de Carlos IV en Trípoli y acompañó
desde 1785 a 1788 a Vicente Tofiño de San Miguel en la confección
del Atlas Marítimo de España, Azores e Islas adyacentes.
En 1788, lo destinaron al apostadero del Río de la Plata, para
proteger las costas de los navíos ingleses, entonces en guerra
con España.
En 1802, el Virrey del Pino lo designó gobernador de las Misiones,
donde estuvo hasta 1804, correspondiéndole destacada actuación.
Era comandante de armas de Buenos Aires, en 1806, cuando se produjeron
las Invasiones Inglesas. Desde Montevideo, Liniers desembarcó
en la ciudad y logró, tras violenta lucha, hacer que los ingleses
capitularan el 12 de agosto.
Volvió a triunfar el año siguiente contra ellos, defendiendo
exitosamente la ciudad. El rey lo confirmó entonces como virrey
interino, gobernador y capitán general del Río de la Plata,
así como presidente de la Real Audiencia en 1807. Dos años
después se le dio eltítulo de Conde de Buenos Aires. Pasada
la euforia, sus adversarios –al ocurrir la invasión napoleónica
a España- conspiraron contra él, tachando de sospechoso
su españolismo.
Álzaga y Elío fueron los cabecillas de este movimiento,
que el 1º de enero de 1809 le hubiera arrebatado el mando, de no
mediar la decisión de don Cornelio Saavedra y los cuerpos armados
porteños. Finalmente la Junta de Sevilla lo reemplazó
en el cargo de virrey por Baltasa Hidalgo de Cisneros. Liniers se retiró
a Córdoba, tras entregar el mando a Cisneros. Allí se
encontraba al ocurrir la Revolución de Mayo en 1810, y quiso
con el gobernador Gutiérrez de la Concha, defender los derechos
delRey. Pero las milicias no le respondieron. Liniers fue arrestado
y condenado a muerte, sentencia que hizo cumplir el vocal Castelli en
el Monte de los Papagayos, cerca de la posta de Cabeza de Tigre, el
26 de agosto de 1810.
Sus restos fueron llevados, en 1862, al Panteón de Marinos Ilustres
de San Carlos, Cádiz y su estatua fue emplazada en la Plazoleta
San Nicolás, en la Avenida Corrientes casi esquina Reconquista
de la ciudad de Buenos Aires, siendo autorizada por Ley Nº 22.824
del 1º de junio de 1983.
(Extraído
del libro “Buenos Aires: historia de las calles y sus nombres”
de Vicente Osvaldo Cutolo–2da. Edición)