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Nacido
en Mendoza, hijo de emigrantes andaluces, le llamaban Quino
desde pequeño para distinguirle de su tío, el
ilustrador Joaquín Tejón, que fue quien despertó
su vocación de dibujante a edad muy temprana. En 1945,
tras la muerte de su madre, empieza a estudiar en la Escuela
de Bellas Artes de Mendoza. Su padre muere poco después,
teniendo él 16 años; al año siguiente abandona
la escuela, con la intención de convertirse en autor
de historietas cómicas, y pronto vende su primera historieta,
un anuncio de una tienda de sedas. Intenta encontrar trabajo
en las editoriales porteñas, pero fracasa. Tras verse
obligado a hacer el servicio militar, en 1954 se establece en
Buenos Aires en condiciones paupérrimas.
Por
fin logra publicar su primera página de humor en el semanario
"Esto es", momento a partir del cual empieza a publicar
en muchos otros medios: "Leoplán", "TV
guía", "Vea y lea", "Damas y damitas",
"Usted", "Panorama", "Adán",
"Atlántida", "Che", el diario "Democracia"...
En
1954 empieza a publicar regularmente en "Rico Tipo",
a la que siguen "Tía Vicenta" y "Dr. Merengue".
Al poco, empieza a hacer dibujos publicitarios. Publica su primer
libro recopilatorio, "Mundo Quino", en 1963, tras
lo que le encargan unas páginas para una campaña
de publicidad, para las que crea a Mafalda. La campaña
no llegó a hacerse, por lo que la primera historia de
Mafalda se publica en "Leoplán", tras lo que
pasó a publicarse regularmente en el semanario "Primera
Plana". Entre 1965 y 1967 se publica en el periódico
"El Mundo"; pronto publica el primer libro recopilatorio,
y empieza a editarse en Italia, España (donde la censura
obliga a etiquetarlo como "para adultos"), Portugal
y otros países.
Tras
abandonar la tira de Mafalda el 25 de junio de 1973, según
él mismo por agotársele las ideas, Quino se trasladó
a Milán, desde donde continúa realizando las páginas
de humor que nunca ha dejado de hacer.
Temas
Los
protagonistas suelen ser gente normal haciendo su vida, aunque
Quino no renuncia a escenas surrealistas o alegóricas
(como policías arrojando valium en las bocas abiertas
de manifestantes) y a las reacciones caricaturescas.
Así,
aunque Mafalda aparenta ser una tira más con protagonista
infantil, sus contenidos suelen ser más cercanos y a
la vez adultos que otras tiras similares. Destaca, por ejemplo,
la preocupación de Mafalda por la política mundial,
la obsesión de Manolito con el dinero, etc. A pesar de
ello, estos personajes aún pueden ser vistos por los
lectores como niños reales con padres reales, y no como
"adultos en cuerpos de niño".
El
humor de Quino es típicamente ácido e incluso
cínico, ahondando con frecuencia en la miseria y el absurdo
de la condición humana, sin límites de clase.
Así, hace al lector enfrentarse a la burocracia, los
errores de la autoridad, las instituciones inútiles,
la estrechez de miras, etc. No duda así en usar sus viñetas
para enviar mensajes de contenido social a sus lectores. Otro
recurso típico es la reducción al absurdo de situaciones
conocidas. Con frecuencia, los chistes buscan la sonrisa como
medio de enfrentarse a la cruda realidad.
Este
enfoque pesimista de la realidad no impide que sus historias
estén llenas de ternura y muestren una honda simpatía
por las inocentes víctimas de la vida (empleados, niños,
amas de casa, pensionistas, oscuros artistas...), sin ocultar
sus fallos y limitaciones. Pero incluso en sus caricaturas de
jefes opresivos y burócratas sin sentimientos se atisba
cierta simpatía, por ser a su vez víctimas de
su propia estupidez.
La
óptica de Quino es probablemente producto de las vicisitudes
de Argentina en los últimos cuarenta años; su
mezcla de pesimismo
y humanismo es posiblemente una de las principales razones de
su gran éxito en
toda Latinoamérica. |
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