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MONTSERRAT
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barrio de buenos aires
Argentina
A continuación, transcribimos notas publicadas en nuestras ediciones gráficas previas - años ´90 del siglo pasado-.
 
El emblema barrial

y

su autora:





MARÍA JULIA MARÍN
 

En el año 1989, la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires convocó un concurso de emblemas barriales para seleccionar el que identificara a cada barrio. Oportunamente, en aquel momento, publicamos la convocatoria.
El objetivo del concurso señalaba la necesidad de rescatar la historia y tradición de los barrios porteños para
recrear el sentido de pertenencia e identificación de los vecinos con su ámbito.
La autora del emblema elegido para Montserrat es una constante colaboradora nuestra: MARÍA JULIA MARÍN, quien nació y continúa viviendo en el barrio. En el diseño del emblema consideró a la Municipalidad al reproducir la paloma característica de su escudo; el altar mayor de la Iglesia Montserrat, que dio nombre al barrio; y la plaza, con el árbol añoso que expresa el tiempo de existencia del lugar y da cuenta de los vecinos que lo integran. La plaza de toros, las riñas de gallos y el tambor, al son del cual bailaban los negros, están expuestos como rasgos decisivos de la tradición de nuestro porteño barrio Montserrat. La Municipalidad de Buenos Aires dispone de todos los derechos sobre el emblema que podrá utilizarse como símbolo en papelería, afiches, folletos, documentos, carteles, películas, así como también de torneos, competencias y toda actividad deportiva y cultural en donde sea necesario identificar el barrio. Luego de la selección, el año pasado se presentó el emblema al público en la Plazoleta Monserrat en una ceremonia a la que asistieron funcionarios del ente organizador, invitados especiales, simpatizantes y vecinos. Quienes no estuvimos presentes en aquella circunstancia,
hoy podemos participar del evento por este medio.

  De ascendencia española, nació hace más de medio siglo, en su vivienda de la calle México. Con su familia hizo algunos cambios de domicilio sólo por las cercanías. Parte de su infancia y adolescencia transcurrió en una casa del particularísimo Pasaje Santamarina, en la manzana de Chacabuco y México.
Su educación primaria tuvo lugar en la tradicional escuela ¨María Sánchez de Thompson¨ ubicada en la calle Tacuarí. De allí , pasó a la otrora ¨Academia Nacional de Bellas Artes¨, que en esa época estaba situada en la calle Alsina Nº 1550. Sus años de estudiante coincidieron con los de la dirección de Pio Collivadino y con la actividad docente de maestros de la pintura como Raúl Mazza, Alberto Rossi, Ceferino Carnaccini y Alfredo Torcelli.
Sólida formación, y plástica expresión, determinaron su fecundo quehacer artístico. Presentó exposiciones individuales -seleccionada en los más importantes salones nacionales, provinciales y municipales- y concursó en diversas muestras colectivas donde recibió numerosos premios. Sus obras merecieron elogios del pintor Emilio Centurión, quien auspició su carrera, y de críticos de arte tales como Amadeo Dell´Acqua, Ernesto de la Guardia y Jorge Feinsilver. Todavía hoy, aunque muchas de sus obras fueron adquiridas por coleccionistas privados, su casa y la de sus familiares semejan galerías de arte. Trabajó en la obra comunitaria que gestionó la creación de la Plazoleta Monserrat, contribuyendo también, a la formación de la actual Asociación de Fomento Montserrat. Colaboró con medios de difusión y dio charlas educativas para promover al barrio y su historia, que parecía ignorada por la mayoría de los porteños. Gracias a su dedicación, pudo editarse una síntesis del libro ¨El Barrio de Montserrat¨ de Francisco L. Romay que motivó aún más, la indagación y difusión de las peculiaridades del barrio Montserrat. Hoy, en vísperas del año nuevo 1998, María Julia Marín continúa siendo integrante activa de la Asociación de Fomento Montserrat y de la Junta de Estudios Históricos de Montserrat donde está como una de las pioneras que supieron conseguir estas organizaciones barriales, fundamentales para el crecimiento espiritual y material de la ciudad.
 
 
 

En esta oportunidad - año 2003 - también queremos manifestarle nuestro reconocimiento a la Lic. Liliana Barela Directora del Instituto Histórico de la ciudad de Buenos Aires, quien facilitó el libro -agotado e inhallable- de Francisco L. Romay para que lo difundiéramos. Durante los años en que, por entregas, publicamos ¨El Barrio de Montserrat¨, ignoramos su gentil participación.
Sean estas palabras un tardío agradecimiento a LILIANA BARELA.

 
 
 

 

   
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